En una ocasión me preguntaron qué hace que un demócrata pierda, cambie o venda sus principios, mi repuesta fue, la ambición. Desgraciadamente ese virus pareciese que lo padecen por lo menos la mayoría de los que toman las decisiones en la nueva ALN. Cuando el coronel Boitano me comentó su intención de renunciar a su diputación, en ninguna de las razones que esgrimió para hacerlo había odio, resentimiento y mucho menos ánimo de venganza. Su razonamiento fue estrictamente patriótico. Si mal no recuerdo, me comentó que cuando aceptó la postulación para diputado nacional, lo había hecho porque consideraba a dicho partido un genuino opositor al orteguismo y que como tal, creyó tener todo el derecho a competir por el favor del pueblo en una justa democrática en donde todos tendrían igualdad de oportunidades. Pero que analizando las diferentes encuestas y sus vivencias personales en las actividades políticas en que había participado, había reflexionado y llegado a la conclusión que era evidente que los nicaragüenses se estaban inclinando por don Fabio Gadea. Que mal haría él si continuaba aspirando a una diputación que no tenía la mínima posibilidad de alcanzar, y que más bien comenzaba a dar la apariencia de tener otros propósitos.
Por esa razón, no me sorprendió la acusación que se sacaron de la manga para evitar su renuncia pública, aunque sí me sorprendió la ridiculez de una de ellas y la canallada de la segunda. Me explicó, la acusación del secuestro era tan bufa que ni la Policía ni la Fiscalía le han querido meter el diente para no quedar en ridículo ante el pueblo. En cuanto a la segunda, estoy seguro que la defensa de Víctor sabrá refutarla, pues conozco a su abogado defensor y sé que tiene la entereza de carácter y el profesionalismo necesario para realizar la mejor defensa posible, aun en las circunstancias en que se presenta dicho caso. No olvidemos que el verdugo que le asignó el sistema conocido como “Ordice” no deja títere con cabeza cuando de un opositor se trata.
Pero volvamos a los números que hicieron reflexionar a Boitano, el uno por ciento de un universo de aproximadamente 2 millones 800 mil votantes son exactamente 28 mil votos, que repartidos en toda Nicaragua no dan ni para la mitad de un diputado, siempre y cuando estemos hablando del mismo método para elegirlos por supuesto. Hablando de este tema con dos amigos candidatos a diputados de ALN, les dije que Boitano sin proponérselo, podría dar al traste con sus respectivas candidaturas, ya que semejante canallada y sufrimiento a que se está sometiendo a toda su familia, se volvería contra ellos y confirmaría a su vez la validez de aquel principio que dice: En política siempre lo que parece es. Les recuerdo que durante los pasados cinco años los diputados de esa agrupación política parecieron ser parte de la bancada de gobierno y las acusaciones y deserciones que han tenido durante la actual campaña, los han hecho parecer como quinta columna. Es por ello que sin titubeo y sin importar la sentencia que dicte el juez que le asignaron, me atrevo a proclamar que el coronel Víctor Boitano es inocente.
El autor fue comandante de la Resistencia Nicaragüense y actualmente es miembro del PLI.
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