Por Moisés Martínez
En el 2008 el padrón electoral de Nindirí tenía un total de 26,969 electores inscritos. Pero, en el cartel de resultados del Consejo Supremo Electoral (CSE) reflejaba que supuestamente 31,232 personas votaron en los comicios municipales, e incluso se registraron 966 votos nulos. Este milagro cartográfico del poder electoral favoreció al entonces candidato del Frente Sandinista.
Nindirí fue uno de los 14 municipios en los que según el Instituto para el Desarrollo y la Democracia (Ipade) registraron resultados absurdos e inexplicables en el conteo de los votos durante ese relajo que fueron las municipales del 2008.
Ahora con las elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina, el mayor temor de aquellos nicaragüenses que solo quieren depositar su voto por el candidato que mejor les parezca, es qué tipo de escenarios burdos se repitan, en detrimento aun más de la agonizante democracia de Nicaragua.
“Nos preocupan decisiones de la autoridad electoral y acciones que parecieran estar dirigidas a crear dudas o preocupaciones sobre la transparencia del proceso. Crean incertidumbre tanto a las fuerzas políticas como a una cantidad importante de electores, todas decididas de forma discrecional”, señaló Mauricio Zúñiga, director ejecutivo del Ipade .
Ipade todavía espera una acreditación del CSE para poder observar las elecciones. A diez días de los comicios, Zúñiga todavía tiene fe en que el poder electoral los legalice.
“Aunque el Consejo Supremo Electoral haya dicho por medio de un comunicado que no era un documento legítimo, no se tenía que limitar a ese comunicado.
Había que mostrar más beligerancia, también la Fiscalía Electoral. Había que averiguar sobre los responsables de la circulación de ese documento, dónde se imprimió, quién lo financió. Estábamos en la presencia de un delito electoral muy delicado”, indicó Mauricio Zuñiga, director del Ipade.
La Fiscalía Electoral está dirigida por Armando Juárez, un conocido simpatizante orteguista.
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Sin embargo, pese a este y a varias otras irregularidades en el proceso (Ver infografía ), el especialista todavía tiene un cierto optimismo a que este se llevará a cabo de forma normal, sin que se repitan los incidentes del 2008.
“No se puede descalificar un proceso electoral, o decir si está transparente o no, como se diría en beisbol, hasta que caiga el último voto. Pero hemos venido formando una serie de eslabones que podrían formar una epicrisis que apunta, más que despejar dudas y crear confianza, a más bien crear dudas razonables y fortalecer desconfianzas, lo cual no es propio de la autoridad electoral”, enfatizó.
Los partidos políticos, por su lado, anteponen a sus fiscales en las Juntas Receptoras de Votos como el escudo que podría frenar las intenciones de repetir un fraude, o en un dado caso, evidenciarlo si este se diese.
“Las cosas definitivamente no están bien. Mira este secretismo con el que trabaja el Consejo Supremo Electoral al no mostrarnos el listado de segundos miembros en las JRV. Si no te lo enseñan es porque algo mal hay en el ambiente, y lo más probable de lo que pase es que los segundos miembros sean militantes sandinistas o miembros de sus partidos satélites, expresó Sergio Álvarez, fiscal nacional por la alianza PLI.
Esta organización política ha documentado muchas de las irregularidades ocurridas en el proceso electoral, valiéndose de los recursos interpuestos ante el CSE.
“Hoy (ayer) estaremos acreditando a todos nuestros fiscales en el proceso electoral. Todas las Juntas Receptoras de Votos van a ser cubiertas, el ciento por ciento de estas. Desde el 10 de octubre tenemos el listado completo para hacerlo, y esperamos que el Consejo Supremo Electoral siga en consonancia a como han sido las anteriores campañas electorales, y nos permitan acreditar a nuestros fiscales de rutas y a nuestros fiscales de los Centros de Votación”, expresó Álvarez.
El CIUDADANO OBSERVADOR
Un elemento importante al que también apuesta la alianza PLI es al trabajo de los observadores nacionales e internacionales, así como la misma defensa del voto que hagan los ciudadanos nicaragüenses.
La sombra del fraude se ha convertido en un dolor de cabeza permanente para esta alianza, dado que las encuestas de las firmas más importantes la colocan como la segunda fuerza política en el país, detrás de la ilegal candidatura del presidente Daniel Ortega.
Los resultados de estos sondeos no son tomados como válidos o creíbles para la otra fuerza política importante involucrada en la contienda electoral, como es la alianza PLC, encabezada por el caudillo liberal Arnoldo Alemán.
De igual manera que el PLI, el PLC apuesta a sus fiscales para detener cualquier intento de fraude electoral. Pero se jactan de tener una mejor organización partidaria y estructura electoral para defender el voto, en detrimento de la fuerza política dirigida por el empresario radial Fabio Gadea Mantilla.
“Estaremos en función de cuidar el voto. Tenemos una estructura aceitada para cuidar el voto en las urnas electorales. Que nuestros fiscales garanticen que el proceso se vaya llevando con transparencia. Hemos venido denunciando todas las anomalías para documentarlas, pero tenemos plena confianza en que nuestros fiscales van a garantizar el voto de los demócratas”, afirmó Agustín Alemán, fiscal nacional del PLC.
Desde el punto de vista del Ipade, la confianza total hacia los fiscales no es una garantía absoluta para la transparencia de la votación, ya que este proceso es distinto al ocurrido en el 2008.
Pero, si en algo coinciden los partidos en contienda y este organismo de observación es que la buena andanza de este proceso depende del cuido y vigilancia de sus votos que hagan de forma organizada los ciudadanos de Nicaragua. Que cada ciudadano sea un observador, puede convertirse en el arma secreta que finalmente pueda frenar que se repitan los actos vergonzosos del 2008.
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