La historia de Nicaragua se ha visto, a través de su vida republicana, llena de tortuosas y laberínticas componendas, chantajes, extorsión, fraudes, golpes de estado y asesinatos, teniendo la particularidad que la facción oponente al contendiente salva al ilegal, desde las instituciones del Estado y de esa manera la comunidad internacional termina cediendo y reconociendo los vericuetos políticos del reciclaje histórico
El 2 de febrero de 1947 el doctor Leonardo Argüello, un médico liberal doctrinario, participó de candidato por el partido liberal nacionalista, manejado por el general Anastasio Somoza García; por el PLI y el Partido Conservador escogieron al doctor Enoc Aguado, un prestigioso abogado, cofundador del PLI; los resultados para Argüello fueron 10,000 votos y el triunfo arrollador correspondió al doctor Aguado, el general Somoza hizo a todas luces, que se cambiaran los resultados, saliendo como vencedor Leonardo Argüello el cual fue investido como presidente el 1 de mayo de 1947, declarando que no estaría bajo la sombra de nadie, pues no había suscrito compromiso alguno, ante las atónitas miradas del Gobierno y del cuerpo diplomático.
Su mandato duró 25 días, el general Somoza le asestó un golpe de Estado después de haber asumido la Presidencia, el delito fue haberle pedido al general su dimisión como director de la Guardia Nacional, de acuerdo a la Constitución.
Cuando asumió Argüello, nombró embajador en Washington a Mariano Fiallos Gil; el congreso nombró a Benjamín Lacayo Sacasa, como presidente interino, duró 81 días; el doctor Víctor Manuel Román y Reyes concluyó el período del depuesto presidente, pero un año antes enfermó y lo concluyó Somoza.
El 3 de abril de 1950 se da el pacto político entre los generales Somoza-Chamorro, fue ratificado el 15 de abril por una constituyente que finalizaría el 15 de abril de 1957, dejando allanado el camino para la consolidación dinástica; se le llamó el pacto de los Generales, con cuotas de poder para el conservatismo, liderado por Emiliano Chamorro.
El fraude y el golpe a Argüello por Somoza tuvieron consecuencias: aislaron a Nicaragua de la comunidad internacional, los EE. UU. no reconocieron el golpe, ni la OEA; sobrevinieron graves conspiraciones para el general Somoza: intentos de golpe y asesinato en abril de 1954, hasta su asesinato por un psicópata obsesivo compulsivo, sin clara ideología, en la Casa del Obrero, en León, en 1956.
En noviembre del 2008, hubo un fraude de 40 alcaldías, incluyendo la capital; el magistrado José Marenco Cardenal dejó elocuentemente entrever que eran órdenes de su partido “opositor” PLC.
El ejemplo de Nindirí es uno de los más emblemáticos, con un padrón de 26,969 electores, hubo 31,232 votos, con 966 votos nulos; el partido FSLN se alzó con las victorias.
El próximo 6 de noviembre habrá elecciones presidenciales, el presidente Daniel Ortega pretende reelegirse para un tercer período, lo cual no es permitido por la Constitución, por otro lado, el CSE es el mismo del 2008, hay limitaciones en la observación nacional e internacional, Dante Caputo, de la OEA, declaró que los habían invitado tarde; además, hay problemas de entrega de cédulas, depuración del padrón electoral, etc.; el soberano es el pueblo, quien constitucionalmente está facultado a observar su propios comicios.
Esperemos que nuestras plazas no se convulsionen como en el Magreb arábigo, Túnez, la plaza verde de Trípoli y la plaza Tahrir de El Cairo, Egipto.
El autor es médico
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