Por: Lucydalia Baca C.
A partir de hoy representantes de trece países que integran Petrocaribe se reúnen en Managua para analizar el impacto social y económico que ha provocado en sus países y hacer proyecciones futuras de la iniciativa creada en el 2005 por el presidente venezolano Hugo Chávez para regular el suministro del petróleo y sus derivados.
Desde el 2007 Nicaragua suscribió la iniciativa, siete meses después que también se hiciese parte de la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba).
Gracias al Alba el presidente Daniel Ortega dispone de alrededor de 500 millones de dólares anuales que se obtienen de la comercialización del cincuenta por ciento de la factura petrolera que debe pagarse en un plazo de 25 años. Dichos recursos no pasan por el Presupuesto General de la República, por lo que son manejados a discreción a través de un presupuesto paralelo que según los críticos de Ortega se usan principalmente para fomentar el clientelismo político.
En el caso de Petrocaribe, el acuerdo firmado por Nicaragua contempla la construcción de una refinería que fue bautizada como el Supremo Sueño de Bolívar. Aunque en ese año se colocó la primera piedra, hasta ahora la construcción se mantiene paralizada. Según la primera dama Rosario Murillo, la delegación venezolana será encabezada por el presidente de. PDVSA, Rafael Ramírez.
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