Por: Carla Torres Solórzano Vida
Cuando el encantamiento termina y es hora de convivir con nuestra pareja las finanzas pueden llegar a ser un dolor de cabeza. Los expertos aseguran que los problemas pueden presentárseles aún cuando la pareja gana suficiente dinero, pero siempre aspira a una vida de lujo que no se ajusta a su presupuesto. Otro problema muy común es la naturaleza contrastante de los cónyuges, cuando se trata de gastar dinero. Uno de ellos podría ser un derrochador, mientras que el otro podría ser un avaro.
Según Sandra Ney, psicóloga de clínica San Juan, en el vínculo de pareja se comparten muchas cosas, entre estas la economía del hogar y las responsabilidades. “Antiguamente el hombre trabajaba fuera de la casa y la mujer administraba el dinero, por tanto en muchos hogares se deben tomar decisiones en las finanzas con base en dos aportes económicos, el de él y el de ella”, expresa Ney.
HABLEMOS CLARO
De igual forma la especialista explica que el problema radica en lo incómodo que es para muchas parejas hablar sobre finanzas. Muchas veces las responsabilidades económicas quedan implícitas o no establecidas claramente, lo que puede provocar desaveniencias en el futuro sobre todo para el que gana más o para el que su aporte es mayor, ya que puede sentir que esta distribución no le favorece o no es equitativa. “Muchos optan por un fondo común; es decir unen el total de sus ingresos, otros asignan una cantidad determinada para el presupuesto familiar, hay quienes se asignan los pagos del mes: ejemplo uno paga la escuela de los niños y el otro la comida o los servicios básicos, esto va a depender de cada pareja”, comenta la especialista. Recomienda tomar en cuenta que el propósito de compartir las finanzas es el bienestar del hogar constituido y que por tanto se deben de tomar decisiones en “común” para evitar el despilfarro y los abusos del dinero por parte de uno de los dos. “Si bien es cierto la base del matrimonio es ‘el amor’, pero el tema de las finanzas si no se deja claro puede conllevar a discusiones y malestares que a largo plazo desequilibren y debiliten la relación por falta de consenso y den paso al divorcio. Para algunos hay que hablarlo y dejarlo claro, la comunicación asertiva es fundamental”, finaliza.
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