El tema de la prohibición del aborto terapéutico de nuevo ha cobrado vida. Lo hace en medio de una campaña electoral aunque no se están discutiendo en los programas de gobierno los artículos del Código Penal que tratan sobre el tema, y tampoco ninguno de los candidatos ha dicho que pretende cambiar esos artículos.
¿Por qué entonces el alboroto que hasta anuncios en la televisión han suscitado? No crean que es porque hay candidatos que están legítimamente preocupados por el derecho a la vida y son temerosos de Dios. Esos candidatos simplemente encontraron que en la fórmula presidencial de la alianza PLI, Fabio Gadea-Edmundo Jarquín, hay una diferencia de pensamiento en este tema. Don Fabio Gadea cree que el aborto debe ser prohibido, incluso el terapéutico. Eso le dicta su fe. Don Edmundo Jarquín cree que el aborto terapéutico debe ser permitido porque hay circunstancias en que peligra la vida de la madre. Eso le dicta su razonamiento.
Eso bastó para que los otros candidatos con una gran hipocresía empezaran a darse de puñetazos en el pecho trayendo de nuevo a la palestra el tema.
Y en un país donde hay una mayoría católica y la otra parte es evangélica, todos ellos muy conservadores en el tema del aborto, pues la contradicción ha venido a caer como agua de mayo para los adversarios de la fórmula presidencial. Y por el otro lado tiene metido en miedo a la alianza PLI.
Sin embargo, el PLI debe enfrentar este tema con la verdad y la transparencia para quitárselo de encima.
Don Fabio debe decir que él no avala ningún tipo de aborto. Debe decirlo claramente, sin titubear porque además no es ningún secreto. Sus aliados saben cómo piensa él. Y saben que si de diera el caso de llegar a ganar él no va a cambiar de opinión en ese tema. Por su lado, don Mundo debe decir —como ya correctamente lo ha hecho— que él sí considera que el aborto terapéutico es necesario, igual que lo consideran las legislaciones de cientos de países alrededor del mundo.
Pero además ambos deben decir otra gran verdad: ese tema ya está resuelto en Nicaragua; mientras, hay una gran cantidad de temas que más bien urge resolver y son a los que se debe poner atención: desde la pobreza, el desempleo, la inseguridad, la falta de educación, la falta de servicios de salud para la población, la falta de inversión y la violación cotidiana al derecho de los nacidos (esos niños que ha diarios vemos en los semáforos, por ejemplo).
Para mí es una cortina de humo y una gran hipocresía que los partidos se estén rasgando las vestiduras sobre lo que piensa Mundo Jarquín respecto al tema.
Los políticos piensan que pueden darnos atol con el dedo, pero los nicaragüenses debemos empezar a exigirles que sean serios, que se preocupen y que propongan planes para salir de la pobreza, para que los nacidos tengan salud, educación, oportunidades de desarrollarse y vivir en paz aquí y no que tienen que salir del país a buscar la vida porque una clase política vividora hace que esta sociedad expulse a sus ciudadanos.
Esta cortina de humo del aborto terapéutico se disipa rápido diciendo la verdad, sin miedo. A ver si los que la crearon también se van a atrever a decir la verdad sobre su zancudismo los unos, o sobre su cristianismo recién encontrado los otros.
Por ejemplo, a mí me gustaría saber cómo explica el compañero comandante pueblo capitalista presidente Daniel su cristianismo mientras apoyaba las masacres que su amigo Muamar Gadafi realizaba en contra de su propio pueblo. Por suerte ese dictador ya es historia.
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