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Los españoles saboreaban ayer el aparente fin de las acciones armadas que durante más de 40 años protagonizó la proscrita banda vasca ETA, aunque su alegría no quedó patentizada en la calle.
“Parece haber una especie de euforia contenida”, afirmó Pedro Ontoso, redactor jefe del diario vasco El Correo.
El gobierno descartó nuevas negociaciones con ETA y rechazó el pedido de diálogo formulado el jueves por los terroristas al anunciar su “cese definitivo de la acción armada”, tras 43 años de violencia que ocasionaron más de 829 muertos.
ETA creó en otras ocasiones falsas esperanzas con anuncios de treguas, incluso una que tildó de permanente en 2006 y que concluyó nueve meses después con un atentado dinamitero en el madrileño aeropuerto de Barajas, que mató a dos inmigrantes ecuatorianos.
Aunque la propia organización no ha desaparecido, ni su objetivo de crear un estado vasco independiente, al menos esta vez las bombas y balas de ETA si parecen haberse desvanecido, en opinión de algunos vascos. El grupo ha sido diezmado en los últimos años por los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y por la intensa colaboración de Francia en materia antiterrorista. No ha cometido homicidio alguno en España en dos años y al parecer cuenta con menos de 50 integrantes libres.
El presidente francés Nicolas Sarkozy ensalzó al gobierno español por el resultado de la lucha policial contra los terroristas y prometió su respaldo para lograr la paz. “Francia continuará suministrando su decidido apoyo a España”, dijo Sarkozy.
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