Por Fabián Medina
EL CANDIDATO IDEAL
Ya sabemos que hay mucha patraña en la propaganda electoral, y aunque oímos mentiras muy descaradas, en el fondo albergamos la esperanza que aparecerá el estadista que nunca hemos tenido como presidente. Y es desde esa esperanza del “candidato ideal” que nos desilusionamos cuando vemos la boleta, revisamos de arriba abajo, y llegamos a la conclusión que no hay por quién votar. Este muy ladrón, el otro… abusivo como ninguno, aquel muy viejo y no me transmite seguridad y estos otros se les sale lo mercenario por los poros ¡Santo Dios! No nos hagamos ilusiones. El candidato perfecto no existe. No es cierto que alguien vaya a ganar y convertir este país en la Nicaragua que queremos. Así, de romplón.
ESCOLLOS
El primer gran escollo, contra el que nada podemos hacer, es que no hay hombre o mujer perfectos. Algo malo le vamos a encontrar a cada uno. Y solo nos tocará poner en la balanza las virtudes y defectos de cada quien, a ver qué pesa más. Y el segundo escollo, y este si es culpa nuestra, es que el sistema electoral nicaragüense está perversamente diseñado para escoger el “menos peor” de todos los candidatos. Resulta muy difícil que los mejores hombres lleguen a candidatos y los “buenos” que llegan son cuidadosamente extirpados mediante inhibiciones, acusaciones y demás, bajo la premisa de que el sistema electoral no permite advenedizos, y ya tiene dueños.
IRRACIONAL
Hace algunos años escribí en esta columna que sería muy triste para Nicaragua volver a llegar a un escenario electoral donde solo se pudiera escoger entre Daniel Ortega y Arnoldo Alemán. Para ese tiempo Alemán ya había pasado de socio a mandadero de Ortega y parecía inaudito que aun mostrara intención de lanzarse como candidato otra vez. Lo extraño no es que quisiera hacerlo, sino que hubiese un partido liberal que se lo permitiera a costa de su propia vida. Y helo aquí, contra cualquier racionalidad, de candidato, arrastrando a su partido al fondo de la olla. El empuje que ha cogido don Fabio se lo debe, más que a su propio carisma, a que el PLC no supo escoger candidato que lo representara.
CASO BOITANO
No estoy para defender a Boitano, pero tampoco puedo dejar de ver lo raro de esa acusación que lo tiene ahora en la cárcel. No sé si Boitano disparó o no en la trifulca del 10 de agosto pasado, pero los vídeos que vimos y las fotos que presentó la Policía muestran a otras personas disparando “en posición horizontal”. Y ahora sale Enrique Quiñónez diciendo que fue Boitano quien disparó y se le acusa a él de ser quien dejó parapléjico a un promesante que pasaba por ahí. ¿Cómo saben que fue la bala de Boitano, si es que disparó, la que le dio a ese pobre hombre? ¿Por qué Quiñónez no señala al resto de tiradores de su equipo y solo lo hace con quien aparentemente ahora tiene una diferencia política?
¿ATENTADOS?
Pero hay más. Se ha puesto de moda decir que alguien quiere atentar contra alguien, y eso es suficiente para que la Policía lo eche preso. ¿Cuáles son las pruebas que demuestran que el coronel Víctor Boitano planeaba un secuestro contra la hija del presidente Ortega? ¿Cuáles son las pruebas de que Jairo Contreras planeaba una atentado contra Arnoldo Alemán en su visita a Ocotal? Tanto Enrique Quiñónez como la Policía están obligados a respaldar con pruebas sus serias acusaciones o, caso contrario, asumir el costo de sus abusos.
PRESOS POLÍTICOS
Si al final de estas detenciones solo estuviera el cálculo político, como se sospecha, estaríamos asistiendo al retorno de los “presos políticos” en Nicaragua. Algo que debería poner los pelos de punta, porque lo único que está faltando para que este gobierno se defina como una completa dictadura es que las cárceles se empiecen a llenar con gente cuyo único delito sea pensar distinto. Eso ya lo vivimos. Y terminó muy mal, recuerden.
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