Por Adelia Sandoval
En total se contabilizan unas 10,216 familias afectadas.
Varias viviendas ubicadas en la calle principal del barrio Noel Morales resultaron inundadas, allí unas tres familias se resisten a abandonar el lugar, pese a que las autoridades municipales ya hicieron el traslado.
En San Francisco Libre, las lluvias que cayeron ayer provocaron la crecida de varias quebradas. En la quebrada San Antonio, un caballito “cholenco” y unos perritos por poco perecen arrastrados por la corriente.
Pobladores y vehículos cargados de mercadería desafiaron las bravas aguas para llegar a su destino.
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Hace 38 años Marco Escobar llegó a vivir a Tipitapa. En ese entonces asegura que las aguas del lago Xolotlán, que pasan por el río Tipitapa, no sobrepasaban sus límites.
Ayer Escobar observaba el caudal de este río, que en los últimos días aumentó debido a la crecida del lago, que se espera sobrepase los límites alcanzados el año pasado que fue de 42.76 metros sobre el nivel del mar.
“Seguirá creciendo” expresa este ciudadano, quién no es ajeno a las afectaciones que han dejado las últimas lluvias en este lugar.
Mario José Cantillano cuida una casa esquinera desde hace cinco años, ubicada en el barrio Noel Morales, justo en la calle donde funcionaban las antiguas oficinas de la Alcaldía Municipal de Tipitapa.
La propiedad que en una de sus paredes tiene un rótulo de “Se Vende”, probablemente se quede así, porque donde antes circulaban personas a pie, en bicicleta o vehículos ahora nadan los guapotes.
Aunque los daños en Tipitapa, como en otros municipios del país, se siguen contabilizando en el municipio de San Francisco Libre, la situación se agravó ayer con la crecida de varias quebradas que impidieron el acceso al pueblo.
Ayer camiones cargados de leña, ganado y alimentos desafiaron las bravas aguas de la quebrada de San Antonio.
Hombres montados en sus caballos, personas a pie y los pesados vehículos se arriesgaron en cruzar esta quebrada. Leoncia Avendaña pasó montada en un camioncito, pero aseguró que esa “gracia” ya no la podrían repetir al llegar a la quebrada llamada la Teolinda, que los esperaba más adelante.
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