Son palabras del arzobispo de Managua, que resumen la doctrina social de la Iglesia católica sobre el bien común. Quienes buscamos ese bien común debemos votar por el candidato idóneo. Nunca por alguien que atropellando la Constitución se proclama candidato y es por consiguiente ilegítimo, caudillezco y dictador. Es el caso del comandante Daniel Ortega. Los patriotas no podemos ni debemos votar por él.
Hay candidatos otrora admirables y queridos cuyas casillas no acusan posibilidad alguna de ganar. Estos candidatos Enrique Quiñónez y Róger Guevara Mena todavía están en tiempo de, mediante un acto sublime, cerrar filas alrededor del posible candidato ganador, como aconseja el experimentado y sabio político José Rizo Castellón. Pero hay también un candidato que se autollama demócrata, sin serlo. Que ha traicionado a su partido, a sus aliados y a la Patria. Que descaradamente ha hecho, hace y seguirá haciendo pactos infames con quien grita en las plazas es su adversario y del que es, en realidad, aliado. Los patriotas no podemos, ni debemos votar en la casilla 1, que detenta Arnoldo Alemán. Son incontables los daños que ha causado al país, pero sobresalen dos grandes traiciones: Primera: El pacto Alemán-Ortega que se concretó en la reforma a la Cn. en que reduce el porcentaje de votos del 40 por ciento al 35 por ciento para optar a la Presidencia de la República, pacto que sirve en bandeja de oro el poder al Frente Sandinista, ya que es un secreto a voces que el 35 por ciento es el voto cautivo del FSLN. Los parlamentarios del Partido Liberal (PLC) mayoría en la Asamblea Nacional (AN) de entonces, son cómplices de la infamia, excepto cinco entre los cuales nos honró el doctor Arnulfo Barrantes, diputado por Estelí. Los demás son repitentes y continúan como candidatos del PLC en los comicios actuales.
Segunda: La consumada en 2008 en las elecciones municipales. Alemán traicionó a su propia alianza al concertar con magistrados electorales del partido de gobierno y con los de su propio partido el fraude para desbancar a los ediles ganadores de más de 40 alcaldías. No quería Alemán que Eduardo Montealegre ocupara la Alcaldía de Managua y negoció el fraude llevándose a 40 alcaldes más en la jugada por imposición del Frente consentida por él.
El pacto Alemán-Ortega continúa con las inhibiciones de los candidatos a diputados por la Alianza PLI, Maximino Rodríguez y Lisette Sosa, ya cerrado el calendario electoral, lo mismo la otra inhibición de los candidatos de la misma alianza PLI por Río San Juan, Gustavo Cros Castro y Aníbal Sánchez Obregón. Todos impugnados fuera de tiempo, alegando el impedimento absurdo, sin fundamento legal de no haber renunciado a la militancia del PLC, como si los compromisos partidarios fueran una marca de fuego. Y en el seno de la AN, en Secretaría, siendo primer secretario Wilfredo Navarro del PLC, se engavetó la Ley que pudo derogar el Decreto Ejecutivo 3-2010. Solo existe para la democracia nicaragüense un candidato no contaminado por ninguno de los vicios de los otros. Que promete un gobierno para todos y enarbola como bandera algo que es una verdadera revolución en este pobre país: La honestidad. Es Fabio Gadea Mantilla, casilla 13. Todo nicaragüense que no vote o que vote por otro candidato estaría incurriendo en la vergüenza de hacerlo por Daniel Ortega.
La autora fue directora del instituto nicaragüense de Cultura
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