Elízabeth Romero
En la calle los feligreses de la parroquia Santa Ana, de Nindirí, exigían la libertad de Alberto Leonel Conde, por considerarlo inocente de las acusaciones efectuadas por la Policía Nacional, bajo una supuesta confesión de ser el autor de las amenazas a varios sacerdotes.
En el interior de la casa, María Antonia Torres López, madre del detenido y del sacerdote Bismarck Conde, con palabras entrecortadas por el llanto y a punto del desmayo insistió en la inocencia de su hijo “cumiche”.
“¡Libertad! ¡Libertad! ¡No tenemos miedo!”, coreaban los católicos de Nindirí, respaldados por un grupo de La Concha, que recorrieron las principales calles de Nindirí y por minutos también lo hicieron frente a la delegación policial.
“Que se despejen esas mentes y se descubra el velo que tapa estos ojos, porque el oprobio se alejará de nuestro país, ya lo dijo el Señor por boca del profeta”, dijo Román.
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Torres manifestó que nunca esperó una situación similar de parte “de mi pueblo, de la mayoría de los sandinistas”.
Denunció también que desconocidos que se movilizaban en motocicletas pasaron toda la noche del sábado rondando su casa.
“Yo no sé, no le debo a nadie, mi hijo no ha robado, mi hijo no ha asesinado… Cuidado está más amenazado mi hijo que el que mató al padre (Marlon) Pupiro”, advirtió la madre de Conde. Expresó que vio a su hijo en televisión y la impresión que tuvo fue que “estaba sedado mi hijo, mi hijo no es así, ¡Señor!” lloraba. Al tiempo que criticó: “¿Por qué lo hacen todo escondido? ¿por qué no lo sacaron de mi casa?”.
“Hay Padre eterno, yo los tengo sordo chonita, a mi Madre Santísima de quien yo soy muy creyente, a mi Madre, hay Señor”, comentó entre sollozos a una amiga presente.
El padre Edwin Román, párroco del lugar, denunció que Conde, de 20 años, fue capturado en la calle, luego de haber sido golpeado cuando tres policías lo subieron a un carro marca Yaris, sin presentarle una orden de captura, por lo cual lo calificó de un secuestro.
Félix Pavón, vecino del lugar, no cree en el involucramiento que hizo la Policía contra Alberto Conde y recordó que “la Iglesia siempre ha sido perseguida cuando uno no está con ellos”.
“Este muchacho nosotros lo conocemos desde chavalo y la familia nunca vamos a pensar que iba hacer esto al sacerdote (…) como que le dieron algo, porque el muchacho nunca ha sido así, claro que sí, él está presionado”, sostuvo Pavón.
DESCENDIENTE DE SANDINO
Los feligreses antes habían asistido a la misa de 8:00 a.m. celebrada por su párroco que los acompañó en su demanda por las calles y quien advirtió: “Soy sobrino de Sandino, me siento muy orgulloso, siempre me he sentido orgulloso y mi familia también… Mi abuela Manuela Calderón era hermana de Sandino, Augusto Nicolás Calderón Sandino, yo llevo el Calderón de segundo apellido, mi abuela era hermana de Sandino, la mamá de Sandino, Margarita Calderón, mi bisabuela”.
Román criticó cómo los seguidores del presidente Daniel Ortega “han pisoteado” el legado de Sandino, del que dijo “es un gobierno danielista que ha convertido a Nicaragua en una empresa”.
“Dios es un Dios de vida y no puede permitir que sus criaturas tengan como destino final la muerte, el aniquilamiento, la destrucción. Nicaragua está viviendo dolores de parto en estos precisos momentos de su historia y ya existe un nuevo despertar”, afirmó Román.
Un grupo de feligreses y su párroco posteriormente se trasladaron a la Catedral de Managua para solidarizarse con el padre Bismarck Conde.
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