Por Malva Izquierdo
Tanta es la necesidad que tienen por capturar la realidad, que llega un punto en que hasta sus vidas las conciben como fotos. Aquí Entre Nos conoció a estos fanáticos de lo visual que llevan su corazón en el lente.
Ernesto Valle (18 años)
El amor entre él y su cámara Fujifilm S1500 no tiene límites. “Tomar fotos para mí es una manera de captar momentos e imágenes que representan recuerdos y de ahí mismo las emociones”, explica Ernesto, quien se sintió atrapado en la fotografía desde que su papá le regaló una cámara. Fue en el primer festival en homenaje a Arlen Siu en el que Ernesto guardó un lindo recuerdo visual. “Ahí tocó Cultura Folk, yo tomé una foto de Marja, la vocalista de la banda, mirando de frente y el fondo era una imagen de Arlen, su tía sonriendo”, recuerda satisfecho, ya que para él lo que más desea con su cámara es atrapar la emoción y transmitirla fielmente. Por ahora este chavalo pretende seguir mejorando, pues está terminando un segundo curso sobre fotografía, para luego comenzar a hacer su portafolio y así participar en concursos.
Lucía Lexama (19 años)
Nada ni nadie la separa de su Nikon D40, para ella la fotografía es la manera de expresar sus sentimientos para no explotar. Su estilo radica en fotos con mucha presencia de luz, o con juegos de luz natural. Lucía planea dedicarse por completo a tomar fotos, desea convertir lo que ama en parte de su vida laboral, porque es la razón que le permite relajarse y disfrutar lo que le rodea. “Hace ya casi cinco años agarré mi primera cámara mini chatarra de plástico y le di click”, recuerda. Para ella hay días que no son los indicados para tomar fotos, momentos en que capturar una imagen no la convence y es inevitable que no salgan a como quiere, pero cada intento es memorable. “Todas mis fotos tienen detrás una historia, varios momentos increíbles.

Efrén Méndez (19 años)
Su cámara representa su pasión, su relajante, su obsesión. “Es vital para mí, una válvula de escape para la monotonía. Es lo que me abstrae del mundo, y me enfoca en un solo objetivo visual, explica con emoción. Todo inició por un préstamo, “en la secundaria me prestaron una camarita de 5 megapixeles por una semana y como no sabía usarla y todas las fotos me salían borrosas, busqué alguna página de ayuda en internet, sin darme cuenta ahí el amor nació. Después no quería entregar la cámara. Le había tomado fotos a cada centímetro de la casa y a toda mi familia, no podía parar”, cuenta entre risas. A Efrén no le obsesiona que lo admiren por sus fotos, pues le basta sentirse bien con cada intento. “Me gusta robarle un instante al tiempo”.
Cintya Pérez (19 años)
La fotografía le da muchas veces a Cintya la clave para entender un poco que pasa con la realidad, le ayuda a conectar ideas. Su NIKON D3000 le ha dado gusto a su vida, “a través de ella expreso sentimientos de maneras distintas con tan solo aprender a jugar con la luz, de hecho siento que una fotografía puede expresar mas lo que siento que las palabras”, asegura. Esta chavala se entrega tanto a tomar fotos que hasta pierde la noción del tiempo y del espacio. “Hace poco viajé a la Isla de Ometepe, ahí mire unos gusanos de color llamativo en un árbol y decidí empezar a tomarles fotos con un compañero, cuando nos dimos cuenta nos habíamos separado del grupo y al final tomamos un camino que no era y nos perdimos. “Aún así valió la pena”, asevera esta chavala.

Stephany Mendoza (19 años)
Para Stephany el momento más fascinante es cuando visualiza mentalmente la foto y le da click al disparador con la certeza de que esa imagen es la deseada. “Es tan importante tomar fotos como caminar, ver o comer, porque disfruto mucho saber que lo que hago otras personas lo apreciarán y que cada quien le da el significado que necesite en el momento”, expresa. Desde hace tres años su vida empezó a girar alrededor de su cámara Nikon D 3100 y cada recuerdo que tiene con ella la hace sonreír. “Una de mis fotos favoritas fue cuando le hice una sesión a mi mamá y en una ellas aparece con un par de velas en sus manos. El efecto de la luz de ambiente y la composición fueron simplemente emotivas y perfectas para mi”, recuerda.
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