Luis Sánchez Sancho

La maldad y la esperanza

Los antiguos griegos creían que hubo una época en la vida de la humanidad, en la cual los dioses inmortales vivían en la tierra junto con los seres humanos mortales. En ese tiempo no se conocía la maldad y los griegos lo llamado la edad de oro.

Todos eran iguales y, por lo tanto, como describe el mitólogo francés Juan Humbert “no regían leyes escritas, ni tribunales ni jueces; la justicia y las costumbres eran respetadas; la abundancia, la paz y la igualdad, mantenidas. La tierra producía toda clase de frutos sin necesidad de ser rasgada por el arado; la naturaleza sonreía en perpetua primavera”. Al parecer aquella mítica edad de oro era el mismo paraíso terrenal del que hablan las escrituras sagradas de judíos, cristianos y musulmanes.

Pero ¿cómo se terminó esa maravillosa edad de oro o paraíso terrenal y por qué el mundo se llenó de la maldad que hasta ahora azota a la humanidad?

De acuerdo con la Biblia, el paraíso terrenal se perdió debido al pecado original, porque los padres de la humanidad, Adán y Eva, comieron el fruto prohibido del conocimiento que cortaron del árbol del bien y del mal. Por su parte, el antiguo poeta griego Hesíodo, quien fue el pensador que dividió las etapas originales de la historia humana en edad de oro, de plata, de bronce y de hierro, explicó que el mal se apoderó de la humanidad en el tiempo de las edades de bronce y de hierro, cuando los hombres se convirtieron en seres codiciosos, inventaron la propiedad sobre las cosas, se dividieron en grupos enemigos, instituyeron el poder político y social y luego se lo disputaron ferozmente, pues para conquistarlo desataron las guerras y para retenerlo crearon los instrumentos y las instituciones represivas.

En el mito de Pandora se habla de que el dios titánico Prometeo tomó un poco de fuego del cielo y lo dio a los hombres, para que además de bienestar material tuvieran inteligencia y satisfacción espiritual. Por eso Zeus lo castigó cruelmente, ordenando que fuera encadenado a una de las montañas del Caúcaso, que eran los pilares de la Tierra. Y allí un águila gigantesca le roería las entrañas eternamente.

Heracles (el mismo al que los romanos llamaban Hércules) mató al águila y liberó a Prometeo. Pero Zeus no quedó conforme y pidió a los dioses que crearan una mujer perfecta y que cada uno de ellos le diera un atributo divino diferente. Pandora se llamó aquella mujer perfecta a la que Zeus entregó una caja sellada y le ordenó que se la entregara a Prometeo, con quien debía casarse.

Prometeo, quien no confiaba en Zeus desde que lo mandó a encadenar en el Caúcaso, rechazó a Pandora junto con su regalo. Sin embargo, Epimeneo, hermano de Prometeo, se enamoró de Pandora, la tomó como esposa y abrió la caja, de la cual salió volando la maldad con todas las desgracias que esta representa. Solo la esperanza, que Zeus había acomodado en el fondo de la caja por algún misterioso designio, no pudo salir porque Pandora la cerró antes de que pudiera escaparse y perderse para siempre.

Desde entonces, según sentenció el filósofo griego de la antigüedad Tales de Mileto (624-546 antes de Cristo), “la esperanza es el único bien común a todos los hombres (y por eso) hasta los que todo lo han perdido la poseen aún”. Posteriormente el gran Aristóteles (384-322 antes de Cristo) aseguró que “la esperanza es el sueño del hombre despierto”.

Columna del día Opinión

COMENTARIOS

  1. verdad y sabiduria
    Hace 15 años

    Buena leccion en el circulo del conosimiento.

  2. wacc
    Hace 15 años

    exelente articulo

  3. nica made in usa
    Hace 15 años

    Bonita esta historia DonLuis;algunos dicen que la esperanza es lo ultimo que se pierde,despues la muerte;aunque yo creo que la esperanza hay que buscarla y no sentarse a esperarla,como hacen muchas personas que gastan parte del sueldo semanal comprando loteria,con la esperanza de sacarsela alguna vez,pero a la vez no se dan cuenta que si ahorran ese dinero,en vez de comprar loteria;pueden llegar a reunir con paso firme,el dinero que necesitan,

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