Por Wilder Pérez R.
“Es una experiencia dura, triste, solo pensar en la palabra asusta”… “yo sentí que el mundo se me venía encima”… “es una impresión muy grande cuando te dicen: usted tiene cáncer”.
Estos son los primeros pensamientos que se le vinieron a la mente a tres mujeres cuando les diagnosticaron cáncer de mamas.
Sus vidas ya habían superado los 40 años, pero los golpes de la vida no las prepararon para noticias como esta.
Julia González, Gladys Barrios y María Nerssy Espinoza, se reunieron ayer con más de 20 sobrevivientes del cáncer de mamas, para conmemorar el mes que recuerda este mal, en la clínica especializada de la Fundación Ortiz Gurdián.
González superó por completo el cáncer, Barrios recién terminó su proceso médico para eliminar su dolencia, y Espinoza acabó las quimioterapias, pero aguarda por las radioterapias.
A pesar de que son experiencias no deseables, las supervivientes tuvieron ánimos ayer para reír y enviar un mensaje a todas las mujeres, para que se cuiden del cáncer de mamas.
“No duele, no avisa, cuando lo tenés, solo esperás el milagro de sobrevivir”, advirtió Espinoza.
González insiste en que las mujeres deben aprender a realizarse el “autoexamen”, para elevar las probabilidades de supervivencia.
“Yo me hacía el autoexamen, y aún así, cuando me lo detecté estaban en la segunda etapa”, afirmó González.
Sobrevivir al cáncer de mamas cambia la vida. “Me dio fortaleza, seguridad, confianza en Dios y me ayudó a comprender a mis hijos”, aseguró Barrios.
Según Ana Margarita Ortiz, directora de la clínica de cáncer de mamas, de la Fundación Ortiz Gurdián, cada año reciben entre 350 y 400 casos.
La fundación atiende gratis a las mujeres con escasos recursos económicos, porque curar este mal podría costarles más de 10,000 dólares en cinco años.
La empresa Payless ShoeSource anunció la venta de aretes, cuyas ganancias servirán para financiar los casos de cáncer de mamas.
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