Por Elízabeth Romero
El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, aprovechó la celebración de San Francisco para instar a combatir la pobreza, que es fruto de la injusticia.
Podrían ser celos políticos, ha dicho Juárez, derivados según él, de las visitas de líderes políticos que ha recibido en los últimos días.
La Policía le consultó sobre la posibilidad de denunciar y él contestó que no le interesa. A su juicio se trata de llamadas tontas.
En las últimas semanas sacerdotes de distintas ciudades han recibido llamadas y amenazas. Es una ola de advertencias tras el asesinato del sacerdote de La Concepción Marlon Pupiro.
[/doap_box]
“La (pobreza) que es fruto de la repartición desigual de bienes y de oportunidades en la sociedad, la que padecen injustamente los pobres, esa es una pobreza que hay que combatir”, dijo el obispo auxiliar de Managua.
Además llamó a asumir el compromiso de compartir y ayudar a los que menos tienen para que puedan salir del estado de miseria.
Recordó que “hay una inmensa mayoría que padece la pobreza. Los padres de la Iglesia eran tan radicales en esto que decían: el dinero que a ti te sobra se lo has robado a los pobres”.
En la misa que celebró en la comunidad de San Francisco, en La Concepción, refirió que la pobreza padecida no la quiere el Señor.
Antes de oficiar la misa, monseñor Báez adelantó que el viernes los obispos emitirán una carta pastoral a través de la cual “le damos indicaciones a los sacerdotes sobre cómo comportarse” durante este período electoral. Hay sacerdotes que están haciendo campaña a favor del gobernante FSLN entregando láminas de zinc.
Sobre la boleta única que implementará el Consejo Supremo Electoral en los comicios del 6 de noviembre dijo: “No hay que desvalorizar ni minusvalorar la inteligencia del pueblo. El pueblo de Nicaragua es un pueblo inteligente y yo estoy seguro que sabrá votar con inteligencia. Lo importante es que el pueblo vaya a votar el 6 de noviembre y que se respete la voluntad popular”.
Prefirió no hacer comentarios sobre los supuestos planes en su contra y recordó que los obispos siguen exigiendo la verdad sobre el crimen del padre Marlon Pupiro.
“Yo nunca he recibido amenazas, ni tengo temor tampoco y me siento amado por el pueblo y mi único deseo es servirle al pueblo de Dios”, indicó Báez.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 A