Una novedosa forma de contrarrestar el estrés en los spas está causando sensación por lo maravillosa que es y por sus excelentes resultados inmediatos. Recibir los beneficios de las piedras volcánicas, de mar, de río, ojo de tigre o amatistas con temperaturas frías y calientes es toda una realidad.
La terapeuta Gabriela Rivera explica que el cuerpo posee diferentes zonas conductoras de energía donde deben colocarse las piedras para que ejerzan presión en puntos concretos.
Normalmente, se trabaja con unas 10 piedras de diferentes tamaños para usarse de forma estática y dinámica realizando maniobras de masaje muy bien definidas en las zonas del cuerpo. Las piedras calientes relajan la musculatura y las frías tonifican el organismo.
Existe una para cada zona del cuerpo. No queman ni producen daño. Las manos hábiles y expertas del masajista se deslizan de derecha a izquierda y de arriba hacia abajo, para que quien se somete al tratamiento experimente una profunda sensación de bienestar y relax.
Ver en la versión impresa las paginas: 4