Muchas veces converso con personas en la calle sobre la situación política del país, sobre el autoritarismo y la corrupción de Daniel Ortega y su gobierno y la gente termina la plática con una pregunta “¿Hasta dónde va a llegar esto?”
La respuesta a esa pregunta siempre ha sido fácil para mí: “Hasta donde los dejemos”.
El caso de la actual campaña electoral es un reflejo claro de la manera de actuar de este gobierno y sus secuaces.
Los ejemplos abundan pero basta uno para quedar claro. Ahora resulta que porque a los magistrados de facto del Consejo Supremo Electoral se les ocurrió, los nicaragüenses vamos a tener que votar en una sola boleta. No importa que la Ley Electoral en su artículo 115 y siguientes deje clara la necesidad de una boleta por cada elección. Lo que dice la ley a los señores de facto les importa un pito, prueba de ello es que usurpan sus cargos sin el menor rubor. Así que a mí no me ha sorprendido que esta gente salga con semejante perla.
Lo que sí me sorprende es la reacción de la oposición, en primer lugar, y de varios representantes de organismos de observación nacional en segundo lugar. Varios de ellos han salido con el “plato de baba” de que si es una o varias boletas “no es importante”. Un momentito, si está en la ley y no se está cumpliendo es importante. ¡No sean babosos!
Y en esto quiero ser particularmente crítico de la alianza PLI, no porque considere que la reacción de ellos ha sido la única que ha dejado mucho que desear, sino porque estoy seguro que en las múltiples maniobras que están preparando los del Consejo Supremo Electoral y el orteguismo, los que van a salir más perjudicados son ellos, así que deberían estar pegando el grito al cielo ante semejante irregularidad pero ¿dónde está el fiscal nacional del PLI reclamando?
Pareciera que los señores de la oposición no conocen a los individuos que están usurpando los cargos en el Consejo, como que no saben que estos tipos no dan puntada sin dedal. Está claro que si ahora deciden, contra ley expresa, que vamos a votar en una sola hoja para las cuatro elecciones que tenemos que hacer es por algo.
Y ese algo está a simple vista. Primero, solo el orteguismo y sus partidarios han sido capacitados en el manejo de esta boleta única. Segundo, la boleta única induce al voto en cascada, algo que resulta muy útil para el orteguismo ya que, según sus encuestas, Ortega tiene mejores números que sus diputados y él necesita todos los diputados posibles para terminar de construir su proyecto fascista. Y tercero, según la guía de Juntas Receptoras de Votos, el conteo se hará cargo por cargo, primero el de presidente, seguido por el de diputados nacionales y así.
O sea que la boleta pasará por las manos de los miembros de las JRV al menos cuatro veces. Cuatro oportunidades para hacerle algo a la boleta que no les convenga y anularla. Y con las JRV repartidas entre el orteguismo, la ALN y como segundo miembro generalmente alguien del PLC o del Apre (léase un orteguista más en realidad), y cada uno contando además con un fiscal ¿qué partido creen ustedes que está en desventaja?
El PLI con suerte va a contar con un fiscal, si se lo acreditan, así que para ellos cualquier irregularidad debería ser de vida o muerte, pero no reaccionan con beligerancia alguna.
Las elecciones en general, y estas en particular, que están plagadas de ilegalidades, no pueden pelearse solo con discursos y con manifestaciones. La campaña del PLI debe estar clara de que tiene que poner gente capaz, valiente y beligerante en la fiscalización del proceso, si no los van a dejar a pie, aunque tengan “una montaña de votos” como pretenden.
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