Dinah Ipsen, 20 años. Estudia Recursos Naturales Renovables en la Universidad Nacional Agraria (UNA).

Un alma artística

De padre cubano y de mamá alemana, Dinah Ipsen nació para respirar arte. A sus 20 años ha logrado dividir su tiempo para entregarse de lleno, tanto a sus clases de la universidad, como a sus proyectos teatrales, la danza árabe y los estudios de actuación.

De padre cubano y de mamá alemana, Dinah Ipsen nació para respirar arte. A sus 20 años ha logrado dividir su tiempo para entregarse de lleno, tanto a sus clases de la universidad, como a sus proyectos teatrales, la danza árabe y los estudios de actuación.

Para ella bailar y hacer teatro van de la mano y ambos le permiten conectarse con los demás y consigo misma. “Es como poder jugar otra vez, te libera porque se supone que ya somos adultos y somos serios. Es un espacio donde nadie te va a decir estás loco, aparte vos podés transformar la realidad por todos los medios posibles”, explica con emoción.

Dinah estudia Ingeniería en Recursos Naturales Renovables en la Universidad Nacional Agraria (UNA). “Es una carrera bien pesada y a simple vista no tiene nada que ver con el teatro, no sé qué es más importante para mí, en el futuro quisiera fusionar las dos cosas, usarlo para reflexionar alrededor del tema ambiental”, agrega.

Y aunque solo le falta un año para terminar su carrera de actuación, ya ha logrado poner en práctica lo aprendido desde Tipitapa, el lugar donde vive. Ahí se unió a la Brigada Cultural Juvenil donde también enseña danza árabe y organiza tardes culturales.

¿Cuándo iniciaste tu vida artística?

La danza árabe surgió desde niña, yo quería aprender ballet, pero no tuve oportunidad, así que a los 11 años empecé en la Academia Nicaragüense de Danza en cursos variados. Fue ahí donde sentí que tenía que seguir bailando y entonces entré a un curso de danza árabe a los 16 años. Me encantó por la novela de El Clon (risas) y porque en Alemania mi mamá tenía amigos de Turquía y me fascinaba su cultura. Mientras que el teatro ha sido importante para mí desde que tenía 14 años, empecé en el grupo de mi colegio y luego hice la audición en el grupo de teatro del Teatro Justo Rufino Garay, entre 200 personas eligieron a 20, incluyéndome. También estoy en el grupo de teatro de mi universidad.

¿Entre el baile y el teatro qué te gusta más?

Está difícil elegir, creo que es más importante para la gente el teatro porque podés decir más cosas, pero para mí la danza árabe es personal, para relajarme. Bailar es como soñar con el cuerpo. Con tantas cosas que hago en el día, siento a veces que necesito un momento solo para mí. Además aprendés a sentirte cómoda con tu cuerpo, es un baile que sale muy desde adentro, no importa tanto la perfección del movimiento, sino con que tanto sentimiento lo hacés.

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