En octubre del año pasado el presidente de la República, Daniel Ortega, acusó a los sacerdotes y a los medios de comunicación independientes de querer desestabilizar a su gobierno. “Así es que estos señores, que de diferentes formas, diferentes medios de comunicación, incluyendo desde los púlpitos, están llamando al pueblo a lanzarse a la calle… ¡cuidado! porque el pueblo se puede lanzar a la calle (…)”, advirtió Ortega en uno de sus discursos.
Ortega está acostumbrado a manipular a sus masas, aprovechar y fomentar la ignorancia de las mismas para mantenerse como caudillo. Ahora parece que el “pueblo presidente” (las turbas de Ortega) se han lanzado a las calles, pero contra los obispos y sacerdotes.
Igual que en el pasado, este caudillo capitalista que navega con bandera de “socialista y/o revolucionario” está agrediendo a la jerarquía de la Iglesia católica y en consecuencia, a la feligresía que no comulga con las barbaridades de su gobierno. Todo lo que Ortega hace o dice es con la clara intención de que surta los efectos deseados en contra de quienes él considera sus enemigos.
Esas palabras llenas de odio de Ortega contra los obispos de Nicaragua, ahora están teniendo resultados perversos en contra de los sacerdotes que exigen la verdad sobre el crimen del párroco del municipio de La Concepción, Masaya, Marlon Ernesto Pupiro García. Este caso plagado de vicios, ha generado mucha desconfianza por la actitud que adoptó la Policía orteguista en las investigaciones, al punto de acomodar muchas cosas y ocultar otras, generando una serie de inconsistencias. Esto ha profundizado más las heridas en los sentimientos de familiares de Pupiro, sacerdotes, obispos y feligreses.
Tras el asesinato del padre Pupiro, varios sacerdotes de Managua y Masaya han expresado algún tipo de hecho extraordinario que les ha llamado la atención alrededor de su seguridad. Lo último que ratifica que las palabras de Ortega han tenido eco en sus masas, es la denuncia del sacerdote Edwin Román Calderón, cura párroco de la iglesia Santa Ana, en Nindirí, Masaya, quien dijo que los seguidores del caudillo capitalista del FSLN, le han proferido una serie de ofensas cuando el religioso camina por las calles de ese municipio.
La feligresía católica que está excelentemente organizada a nivel de comarcas, barrios, municipios y departamentos, debería expresarse a través de marchas en las calles del país contra la agresión que sufren sus pastores, lo cual inició con las palabras de odio de Ortega en contra de los obispos.
Asimismo, a nivel nacional, los sacerdotes deben hacer ver a la población que no se debe permitir que situaciones alimentadas por personas como Ortega, afecten la covivencia pacífica y el desarrollo de un país.
Justo el fin de semana, opositores al régimen de Ortega expresaron que el caudillo capitalista del FSLN, es el verdadero veneno en estas elecciones. Pero en realidad Ortega no solo parece ser el veneno en las elecciones, sino contra los líderes de la Iglesia que cumplen la sagrada misión de conducir por los senderos del bien común a la grey católica. Los nicaragüenses deberían apoyar de diferentes formas a los sacerdotes que viven momentos difíciles frente al mismo enemigo que en los años ochenta causó dolor, llanto, humillación y éxodo a los líderes religiosos de la época.
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