Salvar Nejapa es tarea de todos
Si hay un momento de la historia en que Nejapa le hace honor a su nombre, es ahora. En náhuatl Nejapa significa “laguna cenicienta” y la está pasando mal.
150 jóvenes miembros de la organización Guardabarranco participaron en las limpiezas un día.
50 toneladas métricas de basura, aproximadamente, fueron extraídas de las laderas de la laguna de Nejapa.
40 personas preocupadas por el medioambiente estuvieron limpiando Nejapa el sábado.
[/doap_box][doap_box title=»Hay que salvar Tiscapa, Nejapa y Xiloá» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
Además del cuerpo de agua, contiene un bosque cerrado en sus laderas, más inaccesible que el de Tiscapa, pero también más descuidado.
El ecólogo Kamilo Lara considera que mientras las lagunas de Tiscapa, Xiloá y Apoyo atraen más la atención, Nejapa se está perdiendo.
El teniente Coronel Humberto Ramos, que ha participado en más de cuatro limpiezas a lagunas este año, asegura que “Nejapa está descuidada, tal vez por lo inaccesible, que no entran lanchas de buzos”.
Tiscapa se limpia al menos dos veces al año. Xiloá una. Con Nejapa no pasa igual, desde abril del año pasado no se limpiaba.
[/doap_box]
Así lo evidenció este fin de semana una limpieza realizada entre el Foro Nacional de Reciclaje (Fonare) y el Ejército de Nicaragua.
Se sacaron varios camiones cargados de basura el sábado, cientos de militares y civiles voluntarios habían dejado limpia la ladera este de Nejapa, pero bastó una lluvia para que todo quedara igual que antes.
“Ahí se ve cuánto se elevó la basura que vino a caer aquí, más de un metro, sin contar el recorrido que hizo desde la carretera Suburbana”, comentó Kamilo Lara, presidente del Fonare.
La basura y el lodo han transformado la forma de la laguna de Nejapa en menos de dos décadas. Pasó de tener forma circular a parecer una medialuna.
El costado este es el más sucio porque ahí llega el cauce que atraviesa los barrios del suroeste de Managua.
En ese mismo lugar creció la península que cambió la forma de la laguna.
“Aquí el problema no es la falta de agua, sino el exceso de basura y de sedimentos”, afirma Lara.
Estas declaraciones podrían parecer sorprendentes si se toma en cuenta que 15 años atrás Nejapa estaba seca, pero son comprensibles si uno recorre hoy las orillas de la laguna.
Ahí se encuentra todo tipo de desechos, vasos descartables, bolsas plásticas, llantas, balones de basquetbol, zapatos, ropa, animales muertos, residuos hospitalarios, latas de bebidas, cuchillos filosos, entre otros.
Y todo está revuelto entre el lodo cercano a la laguna, los sedimentos nuevos que llegan y la flora que ahí nace.
“Hay muchas higueras, estas son síntomas de contaminación”, explica Lara, cuya profesión es la biología.
Los militares tienen que cortar las higueras y otras plantas para poder limpiar. Incluso afirman que hay sitios donde no se camina sobre tierra, sino sobre botellas de plástico.
“Aquí está peor que Tiscapa, está más sucio y es más difícil limpiar”, asegura Samir García, cadete del Ejército que ha trabajado en limpiezas de otras lagunas.
El hedor y la nube de zopilotes que merodea la laguna refuerza las palabras del cadete García.
Desde arriba, el cráter de Nejapa se ve como una linda laguna que recupera su caudal en medio de un bosque tropical húmedo. Pero 160 metros abajo, al pie de los árboles, lo que domina es el “floreado” de la basura.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 A


