La liga de países árabes y otros países tratan de lograr que las Naciones Unidas aprueben la creación de un Estado Palestino, pero de llegar aprobarse, presentaría varios retos. Este tema es religioso, político, geográfico, cultural y de seguridad regional y mundial, solo por mencionar algunos. Así es que abordaré este tema, principalmente desde la perspectiva histórica y bíblica.
Hace cuatro mil años un personaje llamado Abraham, padre de israelitas o judíos y árabes, recibió una promesa de Jehová, único dueño de la tierra, la cual cito “Génesis 15:18. En aquel día hizo Jehová un pacto con Abraham, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates”.
Esta referencia bíblica al igual que muchas más, demuestra que el pueblo judío, posee título de dominio y posesión de sus tierras ancestrales y también lo reflejan los registros históricos de diferentes civilizaciones. Dónde quedan entonces los reclamos palestinos. En honor a la verdad todo pueblo tiene derecho a su autodeterminación y a su territorio. El gobierno de Israel ha manifestado que acepta la creación del Estado Palestino, pero se debe tomar en cuenta la realidad que muchos no quieren ver:
Primero, los judíos y los palestinos son hermanos, hijos de un mismo padre (Abraham); por tanto este asunto fue y sigue siendo de familia y ellos deben ponerse primero de acuerdo y luego la comunidad internacional refrendarlos. Segundo, en noviembre de 1947, Naciones Unidas aprobó una Resolución en la que dividía esa zona en dos Estados, uno judío y otro palestino. Esta región estaba bajo el mandato de Gran Bretaña, que expiraba el 15 de mayo de 1948. Los judíos aceptaron aquella Resolución, pero la misma fue rechazada tajantemente en diciembre de 1947 por los líderes de la Liga Árabe.
Los países árabes reunieron un enorme ejército, para invadir la zona al salir las tropas británicas, prometiendo a sus hermanos palestinos la herencia de toda esa zona y el exterminio de los judíos, quienes todavía cargaban los horrores del holocausto.
Tercero, el 14 de mayo de 1948, un día antes de la salida de las tropas británicas, los judíos encabezados por David Ben Gurion, Golda Meir, entre otros, se reúnen en Tel Aviv; ante una multitud ansiosa, se declaró el nacimiento del Estado de Israel. No hubo tiempo para celebraciones, casi de inmediato un ejército integrado por cinco naciones árabes y palestinos marcharon para aniquilar al pueblo judío.
Los resultados de esa guerra de 15 meses fue una contundente victoria del pueblo judío, aumentando en 25 por ciento las fronteras de su recién creado estado. Otra parte del territorio, que las Naciones Unidas dio al abortado Estado Palestino quedaron así: Cisjordania y Jerusalén Este a Jordania y Gaza a Egipto.
La Autoridad Palestina como los verdaderos representantes del pueblo palestino y el Gobierno de Israel deben sentarse a negociar bilateralmente para acordar los límites de sus territorios, con cada una de sus realidades y una vez logrado, llamar a la Comunidad Internacional para que los ratifique.
Para información, el nombre ancestral de esas tierras no es Palestina; el Emperador Adriano lo acuñó en un edicto, en el 132 D.C. para exterminar la memoria del pueblo judío, después tratar con sus rebeliones que pusieron en riesgo la estabilidad del imperio romano en esa zona. El nombre verdadero es la tierra de Israel. El autor es diputado ante la Asamblea Nacional.
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