
¿Acaso este proceso electoral se trata de un partido de beisbol? Se juega o no se juega bajo determinadas reglas, pero a estas alturas es una payasada que “líderes” políticos de la oposición estén llamando a la población a votar para decirle “no” a la dictadura, a la falta de institucionalidad, al atropello a la democracia, al retorcimiento del Estado de Derecho por parte del régimen actual.
Siempre he dicho que en Nicaragua las cúpulas de la oposición en general son mezquinas, que hacen prevalecer intereses personales y de grupos con tal de estar bien y que los demás vean cómo resuelven sus problemas. Ahora empezamos a oír el crujir de dientes y vemos a varios rasgarse las vestiduras porque el sistema instaurado está apretando tuercas. Y el crujir de dientes incluye a la cúpula empresarial de este país.
Hay cosas que no son causadas precisamente por los malvados del régimen de turno, sino por la inoperancia y/o irresponsabilidad de las cúpulas opositoras en otro tanto de cosas.
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Algunos hasta ahora se percatan de lo que se avecina. Pero antes no decían nada. ¿Y por qué no han ido a las calles como la gente que ha sido brutalmente reprimida por las turbas de este régimen? ¿Y por qué no escriben o dicen con fuerza en los medios independientes que están en contra de las zanganadas de este régimen? ¿Por qué solo los demás debemos exigir respeto a la ley? Eso es ser canalla.
Durante todo este tiempo, solo algunos sectores o instituciones como LA PRENSA, El Nuevo Diario, los obispos de la Iglesia católica, grupos de valientes jóvenes opositores, países amigos de la democracia, organismos de observación electoral nacional e internacional, entre otros, han dado la batalla dentro del marco de la legalidad protestando porque se respete la ley para una sana convivencia y verdadero desarrollo del país.
¿Cómo es posible que vayamos a elecciones con una sarta de bandidos que dicen ser funcionarios públicos cuando no lo son? Es decir, los nicaragüenses permitiremos que los usurpadores del cargo público de magistrado en el Consejo Supremo Electoral (CSE), cuenten los votos.
El sujeto privado Roberto Rivas Reyes y su séquito tienen en sus manos a una institución tan importante como el CSE y eso no debería ser así. Lo correcto sería que Rivas estuviera separado de su cargo mientras se investigan las denuncias en su contra. Asimismo, que la Asamblea Nacional haya electo a los nuevos magistrados de ese poder del Estado.
La Corte Suprema de Justicia (CSJ), la Contraloría, la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos y hasta la Policía Nacional, es decir, gran parte de la administración publica está en manos de privados y eso tampoco es correcto. Los “´líderes” políticos hablan de un voto bajo protesta en vez de actuar para cambiar el sistema corrupto que tenemos.
Por favor, señores, sean serios. Hagan lo que hagan el día de las elecciones, consumarán una acción y eso contará en las urnas. ¿Por qué no lideran de verdad protestas masivas en las calles como ocurrió en la República Árabe de Egipto, por ejemplo? ¿O qué? ¿Quieren que solo los periodistas protestemos o que los pobladores del municipio de San Fernando, en Nueva Segovia, o los de Siuna, en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) exijan respeto a la legalidad?
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