Cuando Mariano Rivera logró su primer salvamento en mayo de 1996, Mónica Seles y Boris Becker estaban en la cima del tenis mundial, Mike Tyson era el amo de los pesos completos en el boxeo y Michael Jackson todavía era el esposo de Lisa Marie Presley.
Baltimore es el equipo ante el cual acumula más salvados con 70. Siguen Tampa con 59 y Boston con 55.
Su temporada cumbre fue en el 2004, cuando llegó a 53 salvados.
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A los bateadores de la Liga Nacional los encabezaba Jim Eisenreich de los Filis, Michael Jordan acaba de llevar a los Bulls al récord de 72 éxitos en la temporada y Alicia Machado era Miss Universo, mientras La Macarena se había vuelto la canción del momento.
Mucho ha venido y se ha ido, pero Mariano sigue ahí, despachando oponentes como el primer día, gracias a su increíble habilidad para mantenerse saludable y a su gran capacidad para ser efectivo. El martes llegó a 600 juegos salvados, en un alarde de consistencia.
El salvamento 600, logrado ante Seattle, en una victoria 3-2 de los Yanquis, llegó a través de un strike perfecto, pero lanzado por el cátcher Russel Martin, quien eliminó a Ichiro Suzuki en segunda, en intento de robo, ilustra bien el concepto de Rivera sobre el juego.
“Ahora mismo no estoy enfocado en mis logros personales, quizá porque esto no depende de mí mismo. Depende de mis compañeros que me han respaldado y me han dan la oportunidad de lanzar”, señaló Rivera, con la humildad de costumbre, tras el partido.
Rivera fue saludado por Derek Jeter y los demás miembros del infield yanqui, luego del out final. Fue una celebración sencilla, como es su costumbre, actitud rara en estos tiempos de saltos salvajes, gestos escandalosos y señalizaciones con los índices hacia el cielo.
Nacido hace 41 años, en Puerto Caimito, Panamá, Mariano va a convertirse en el máximo salvador de partidos en la historia, récord que aún tiene Trevor Hoffman con 601, pero el canalero no necesitaba eso para ser considerado el mejor relevista que ha existido.
Su grandeza radica en la consistencia exhibida a través de su carrera, en la que ha sumado nueve temporadas con al menos 40 salvamentos, y 14 de por los menos 30 rescates, desde que fue instalado como taponero en 1997. Pero es en los playoffs donde alcanza la cima.
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