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Cuando se coronó Miss Universo, Ximena Navarrete era una chica más bien tranquila y casera que llevaba una relación estable de tres años con su novio y visitaba Nueva York por vez primera.
En su año de reinado, la espigada morena de 23 años dice que le ha tocado hacer cosas tan contrastantes como desfilar por la alfombra roja de un festival de cine en Francia y visitar pacientes con VIH/sida en hospitales, como parte de la principal causa benéfica de la organización Miss Universo.
Aunque ahora es una mujer cosmopolita y viajada —y nuevamente soltera sin compromiso (confirmó que ella y el ingeniero industrial Pablo Nieto habían terminado su relación)— Navarrete afirma que sigue siendo “la misma” y se expresó “emocionada” sobre su inminente regreso a México, donde trabajará en un programa de televisión.
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