Estimada Daniela:
Soy un joven de 21 años, con una relación de noviazgo de tres años, recién cumplidos. Tengo algunos meses de trabajar. La relación con mi novia se vino desmoronando desde hace dos años, todo era diferente, no había sexo, no había intimidad. Le daba pena que le diera besos. Yo le preguntaba si estaba haciendo algo mal, ella me decía que no. El asunto es que aprendí a ver que ella iba a ser así.
El año pasado ella conoció a un supuesto nuevo amigo, yo me sentía celoso porque ella lo miraba con otros ojos. Todo se complicó cuando me enteré que su amigo le decía muchos piropos. discutí con mi novia, la perdoné y seguimos adelante.
Luego, unos días después de nuestro aniversario supe que me había sido infiel con su amigo. La llamé y le reclamé. Al día siguiente le pedí que habláramos, hablamos y quedamos de que continuaríamos. Yo la amo mucho. no sé si me estoy engañando solo, ella dice que me ama, pero no sé qué pasa con ella. La relación está bien, si dejamos a un lado el sexo y la intimidad, porque no la hay. No sé qué hacer, yo la amo muchísimo, pero siento que ella no me ama igual, o me mira como un amigo.
Estimado “enamorado” :
Cada relación de pareja es distinta, sin embargo tiene unas bases comunes como la confianza, el cariño y la intimidad. Podemos definir intimidad como compartir lo social, emocional, mental y físico con una persona. Según me contaste, en tu relación está fallando la parte física, ¿en el resto de los campos está todo bien? La confianza está debilitada en tu relación por la infidelidad de tu novia.
También es importante analizar tu comportamiento. ¿Estás dedicando tiempo a tus actividades sociales? ¿Estás concentrado en tu trabajo? ¿Te cuidás durmiendo y comiendo bien o haciendo ejercicio físico? Recordá que es importante quererse a uno mismo para luego querer a otra persona.
Después de tres años en esa relación y con el fin de dar un siguiente paso sería útil hacerte un par de preguntas: ¿en estos tres años la relación te ha traído más momentos felices y soluciones o más momentos tensos y problemas? ¿Te ha ayudado a crecer, a sentirte más seguro, a ser mejor persona, o te ha debilitado y estancado?
Aún cuando sintás que es el amor de tu vida y que quizás no encontrés a alguien como ella, es importante tomar en cuenta los beneficios que te trae esta relación y que tu felicidad y bienestar debe ser la prioridad número uno en tu lista. ¡Ánimo!
Querida Daniela:
Tengo una relación con una joven a la que quiero muchísimo. Quiero que sea mi esposa, pero soy muy temperamental. Deseo solucionar este problema, porque realmente la quiero y no me gustaría que lo que tenemos se pierda por mi temperamento.
Estimado “agresivo”:
Existen varias teorías para explicar las conductas agresivas. Una corriente psicológica propone que estas pueden ser generadas por frustraciones previas; también podrían ser una conducta aprendida de tu medio social.
Cualquiera que sea el motivo de tu comportamiento, debes estar seguro de que se puede modificar. Uno de los trucos para controlar la agresividad es identificar cuáles son las situaciones que comúnmente te llevan a ser agresivo y establecer previamente otras alternativas de respuesta a esas situaciones. ¿Creés que podés reconocer lo momentos en los que vas a perder el control y ser agresivo? Escribirlos puede ser de ayuda.
Por otro lado, hablar abiertamente con tu pareja sobre esta preocupación puede ayudarte a encontrar soluciones juntos y así mostrarle no solo que estás reconociendo que tus reacciones son desproporcionadas en algunas situaciones, sino también que estás haciendo un esfuerzo por mejorar. Esto puede resultar en obtener un apoyo extra para lograr reacciones más adecuadas a las circunstancias que te molestan. ¡Éxito!
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