Un amigo lector me sugirió escribir sobre Juvenal, legendario personaje romano histórico que nació en Aquino, en el año 60 después de Jesucristo, y murió en Roma en el 128 de la era cristiana. No me dijo el amigo lector si la sugerencia de escribir sobre Juvenal se debe a que fue el autor de la célebre expresión “pan y circo”, vigente hasta nuestros días. Pero deduzco que fue por eso, dada la actual coyuntura electoral en la que se está dando al pueblo pan y circo (dádivas y espectáculos de cualquier clase) a cambio de votos.
Juvenal fue un extraordinario poeta romano que cultivó exitosamente el género de la sátira jurídica y política. Y fue en su Sátira 10.77-81 que Juvenal escribió lo siguiente: “Hace ya mucho tiempo de cuando no vendíamos nuestro voto a ningún hombre; (pero) hemos abandonado nuestros deberes; la gente que alguna vez llevó a cabo comando militar, alta oficina civil, legiones —todo—, ahora se limita a sí misma y ansiosamente espera por solo dos cosas: pan y circo”.
La expresión pan y circo se usa en la actualidad, para referirse a la odiosa política de ofrecer a la gente pequeñas dádivas junto con espectáculos diversos, a cambio de sus votos. Pero la degradante política de pan y circo no se inventó en tiempos de Juvenal. De hecho se practicaba en Roma desde mucho tiempo atrás. Según historiadores, desde unos 180 años antes de Juvenal, o sea más o menos por el año 140 antes de Cristo, a los parasitarios políticos romanos se les ocurrió la idea de que dándole a la plebe (el pueblo) comida gratis o barata y entretenimiento regalado, les sería más fácil conseguir su apoyo para alcanzar el poder y mantenerse arriba.
Se dice que el más famoso de todos los emperadores romanos, Julio César, ordenaba que el trigo fuera distribuido de gratis entre la gente, o que se vendiera al precio más bajo que fuera posible, llegando a tener unos 200 mil beneficiarios permanentes. Mucho tiempo después, el emperador Aureliano, quien fuera el reunificador del imperio romano en el siglo III después de Cristo, se hizo famoso entre otras cosas porque mandaba a repartir dos panes gratis a unas 300 mil personas. De esa manera la gente lo apoyaba, aunque en el fondo lo odiaba como ocurría con todos los emperadores y en general con los depravados políticos romanos.
Con el tiempo la degradante práctica política de pan y circo se fue pervirtiendo más y más, al extremo de que algunos emperadores montaban sacrificios humanos en los circos, para saciar los bajos instintos del populacho. De manera que con la expresión pan y circo Juvenal expresaba satíricamente su desprecio hacia los decadentes políticos romanos.
Cabe mencionar que asociado a la política de pan y circo surgió el clientelismo, que también practican hasta ahora los políticos populistas de izquierda y de derecha. Clientes eran llamados los plebeyos de la antigua Roma, que recibían dádivas y protección de un determinado señor, patrón o político, al que le pagaban los pequeños favores recibidos con apoyo y fidelidad política.
Actualmente en Nicaragua la política de pan y circo y clientelismo político es practicada sobre todo por el gobierno de Daniel Ortega, que reparte hojas de zinc y otras dádivas entre sus partidarios, sobre todo los más pobres, y al mismo tiempo les monta espectáculos de diversa clase. De esa manera los mantiene sometidos y supuestamente garantiza sus votos en las elecciones. Podríamos llamarla política de zinc y circo.
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