Querida Nicaragua: Algunas personas se preguntan por qué los partidos democráticos vamos a participar en las elecciones del 6 de noviembre. Y dicen que esa participación es legalizar la candidatura ilegal de Ortega.
Si no participamos le dejamos el campo libre a don Daniel y él ganará porque no tendrá contendiente. A él, como hizo Chávez en Venezuela, no le importa proclamarse presidente y argumentar que los otros partidos no fueron porque sabían que iban a perder. De manera que hemos preferido participar en la contienda electoral y luchar contra los obstáculos puestos por el orteguismo a través del Consejo Supremo Electoral. Es algo así como jugar un partido de beisbol bajo protesta cuando un juez notoriamente es contrario a nuestro equipo.
Hemos escogido el camino de la lucha. El Consejo Electoral retrasa las cédulas a nuestros partidarios. Luchamos contra los obstáculos que ponen en cada una de las manifestaciones que hacemos, contra la decisión de impedir la observación nacional e internacional. Luchamos en contra de que repartan cédulas como cartas de naipe a la “juventud sandinista”.
Hay miles y miles de hombres y mujeres que no podrán votar porque no les dan las cédulas. Sobre todo en los sitios alejados, en los municipios a lo profundo del país ha sido imposible que entreguen las cédulas a los ciudadanos. Los pretextos sobran: que no tenemos material porque no nos ha llegado, que no tenemos cómo fabricar los carnés de las cédulas, que venga dentro de quince días, que vuelva pasado mañana, que vamos a procesar su solicitud, venga dentro de dos meses.
Y a pesar de todo esto, a pesar de que el orteguismo va a querer copar las Juntas Receptoras de Votos y que nosotros solo tenemos un fiscal luchando contra sus trucos y anulaciones de boletas, a pesar de todo eso, tenemos fe en que Dios nos ayudará, y que nuestro pueblo sabrá defender su voto permaneciendo vigilante si es posible todo el día en las orillas de cada Junta Receptora de Votos.
El robo de las elecciones municipales en 2008 fue posible porque no hubo observación internacional. Pero las elecciones nacionales para elegir presidente y diputados interesan al mundo internacional. Los ojos del mundo están puestos en este proceso electoral, y el orteguismo se ha visto obligado a permitir la observación internacional. Vendrán observadores internacionales y verán lo que ocurre y podrán ir a todas partes del país y entrevistar a los ciudadanos para darse cuenta de lo que realmente ha ocurrido.
De tal manera que nuestra participación en este juego electoral bajo protesta tiene sentido. Vamos a poner esa montaña de votos que hemos ofrecido varias veces y va a ser muy difícil hacer un fraude cuando habrá tantos votos a favor del cambio, de la democracia.
En elecciones nacionales no se puede robar tan fácilmente como en elecciones municipales. La observación internacional es una esperanza, pues ella dirá si las elecciones fueron limpias o amañadas, y el reconocimiento internacional es importantísimo. Cuando un gobierno pretende imponerse con un fraude electoral, corre el peligro de no ser reconocido internacionalmente. Y eso, es un punto que corre a nuestro favor. Saldremos adelante. El autor es director general de Radio Corporación
Nuestra participación bajo protesta en este juego electoral tiene sentido. Vamos a poner la montaña de votos que hemos ofrecido varias veces y va a ser muy difícil hacer un fraude cuando habrá tantos votos a favor del cambio, de la democracia.
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