VALLE DEL BAJO AGUÁN/AFP
Dirigentes campesinos del Movimiento Unificado Campesinos del Aguán (MUCA) negaron que estén siendo armados y entrenados militarmente por “infiltrados” nicaragüenses y venezolanos tal y como lo aseguraron autoridades policiales.
Según las autoridades policiales, los campesinos, agrupados en el MUCA y otras organizaciones están armados hasta los dientes, incluso con fusiles AK-47.
“En diciembre militarizaron aquí, dijeron que teníamos más de mil AK-47 y no las pudieron presentar y vinieron a ayudar a los terratenientes; nosotros lo único que tenemos son las chozas”, se quejó el campesino Braulio Díaz.
Al recorrer las fincas se siente el ambiente tenso, horas antes de que comience el despliegue de los efectivos de refuerzo.
El domingo cuatro guardias y dos campesinos murieron y 11 guardias y tres campesinos resultaron heridos en un enfrentamiento. El lunes murieron cinco comerciantes que visitaban el valle, ajenos al conflicto.
Las autoridades dicen que uno de los bandos los confundió con sus rivales. “Nosotros no tuvimos que ver en eso, los mataron los mismos guardias, utilizando gorros pasamontañas y uniformes moteados del Ejército”, aseguró Vitalino Álvarez.
Los terratenientes “con eso quieren obstaculizar el acuerdo, pero para nosotros no hay marcha atrás, es la única forma de resolver esto”, subrayó.
El 16 de junio el presidente Porfirio Lobo logró que terratenientes y campesinos firmaran un acuerdo, según el cual el Gobierno comprará 4,000 hectáreas cultivadas de palma africana para venderlas a los labriegos, pero nunca logró acuerdo con los terratenientes en el precio de la tierra, por lo cual el conflicto se prolongó.
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