Erick Martínez
El planteamiento argumental no es más que una simple excusa para invitarnos a perdernos en el universo tan particular del juego. Básicamente, una gran fuerza maligna se está extendiendo por todo un sistema solar, afectando a la propia estrella y controlando diversos mundos.
De hecho, una de las últimas víctimas ha sido el hogar de nuestro protagonista, que debe luchar contra ese parásito oscuro que está consumiendo lo que queda de su mundo, adentrándose en las entrañas de la criatura para acabar con ella desde dentro.
Un argumento básico y sencillo pero funcional, que mediante bellas y cuidadas escenas nos transmite, sin una palabra, la motivación que nos guiará a lo largo de la aventura, sin necesitar más para que el impulso sea suficiente para llevarnos hasta el final.
Jugabilidad
Tenderemos un enorme mapa que se va desvelando poco a poco, a medida que avancemos, incitándonos a recorrer cada recoveco con el fin de encontrar ese nuevo artefacto que nos permitirá abrir una nueva sección que, posiblemente, esté en la otra punta de la zona de mapa ya recorrida. Poco más se puede añadir a una mecánica de juego que se basa en unos pilares tan sencillos y se mantiene inalterada durante toda la duración de la aventura, una fórmula funcional y que no necesita más para resultar satisfactoria.
Para cumplir nuestro objetivo, como decimos, tendremos que estar potenciando constantemente nuestra nave con nuevas habilidades y artefactos. Estos pueden ser, por ejemplo, un arma de rayos láser con la que defendernos, o bien cosas tan básicas como un gancho para agarrar y mover cosas.
Ojo
Lo mejor del juego es la belleza técnica, así como su planteamiento jugable satisfactorio. Además, el modo multijugador es bastante original e interesante.
Lo peor es la aventura principal ya que es demasiado corta. También, puede resultar frustrante en ocasiones.
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