Los incomprendidos disléxicos

Mientras los demás niños corean las letras, él permanece dormido. Lo único que dice cuando se le reclama por su comportamiento es: “La escuela es aburrida”. Y es que cuando los demás corren durante el receso, él se aísla a ver cómo trabajan las hormigas y si la maestra no está pendiente de hacerlo entrar al salón, puede permanecer allí distraído con los insectos, hasta que llegan a traerlo de la casa.

Ver infografía ampliada 

 

Por María Haydée Brenes
Fotos de La Prensa/ Miguel Lorío/ Archivo
[email protected]

 

Mientras los demás niños corean las letras, él permanece dormido. Lo único que dice cuando se le reclama por su comportamiento es: “La escuela es aburrida”. Y es que cuando los demás corren durante el receso, él se aísla a ver cómo trabajan las hormigas y si la maestra no está pendiente de hacerlo entrar al salón, puede permanecer allí distraído con los insectos, hasta que llegan a traerlo de la casa.

No habla de sus amigos de la escuela, ni siquiera conoce sus nombres, pues socializar implica estar completamente atento a alguien. En casa puede contarte historias fantásticas de su invención o la última película que vio, pero su voz en el salón de clases no se escucha.

Las notas y quejas se incrementaron cuando todos sus compañeros comenzaron a silabear, su aislamiento se fue profundizando al punto que el llanto, las rabietas y la agresividad se presentaron. En su propio juicio es un tonto y es lo que está superando, pero sigue odiando la escuela.

Sé mucho sobre esta historia porque se trata de alguien que amo. Mi hijo de seis años es disléxico. Lo he visto decepcionado ante un enorme cero en un examen de literatura, donde solo alcanzó a poner su nombre y dos oraciones del dictado; una que decía “mi mama y la otra, el perro”. Yo le entendí pero la maestra no, pues todo lo que escribió estaba escrito al revés, algo que los especialistas llaman escritura de espejo.

EL TÉRMINO DISLEXIA

proviene del griego y su significado es “dificultad o anomalía de habla o dicción”. Fue acuñado por el doctor Rudolf Berlin en Stuttgart, Alemania¨, en 1872 y lo utilizó para describir la pérdida temporal de la capacidad de leer de una persona adulta, debido a una lesión cerebral.

En la actualidad se usa como definición para un trastorno de aprendizaje que dificulta la lectura, la escritura y el aprendizaje en general.

Diversos estudios realizados en Estados Unidos e Inglaterra y en la Clínica del Programa de Salud Mental de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, coinciden que entre el 10 y 15 por ciento de la población estudiantil puede presentar este trastorno y que la proporción entre niños y niñas es de 8 a 1, siendo los más afectados los niños.

También hay consenso de que entre el 4 y 5 por ciento de los niños que presentan problemas graves de aprendizaje de la lectura tienen dificultades para escribir.

La psicopedagoga Lorena Velázquez, del Instituto Médico Previsional de Los Pipitos (IMPP), señaló que la dislexia es un trastorno que no ha sido estudiado en Nicaragua y a veces se confunde con otros trastornos, pues solo se evidencia cuando el niño ha iniciado el proceso de aprendizaje de la lectura y escritura.

“Yo me aventuraría a decir en base a la cantidad de niños que atendemos, que al menos un tercio de la población estudiantil tiene dislexia sin haber sido diagnosticados y tiene muchas dificultades para aprender y en la escuela y en su casa no lo saben”, afirmó la psicopedagoga.

También Velázquez declaró que la tendencia en las escuelas es que se le diga a los niños que no avanzan de igual forma que el resto, que son lentos.

“Los niños con dislexia pueden aprender, pero si no se sabe que tienen este trastorno y no se buscan formas para estimularlos en su proceso de aprendizaje es como hablarle en chino a cualquier persona en la calle. ¿Quién le va a entender?”, expresó Velázquez.

Es por ello que la psicopedagoga señala que no debe permitirse en las escuelas que los niños sean etiquetados, pues a veces se hacen grupos y les ponen nombres así se llamen ardillas, venados o se distingan por colores; eso no ayuda.

“Si hay niños con dislexia eso será para ellos como un calificativo que los deprimirá y no abonará a una mejoría de su estado, por el contrario los hará sentir mal y ellos no quieren sentirse decepcionados de sí mismos y menos ver la cara de sus padres cuando no avanzan igual que los demás”, señaló Velázquez.

Velázquez destacó que tanto los padres como maestros deben estar atentos a algunas características pues los síntomas cambian a medida que el niño crece, de forma que pueden observarse algunos detalles entre los 6 y los 11 años los síntomas son más evidentes o, al menos, más conocidos como la escritura en espejo, la desubicación en el espacio, se pasan páginas para escribir, se saltan líneas, no escriben de arriba hacia abajo e invierten las letras parecidas como q, p y 9.

Después de los 12 años la situación puede ser muy desalentadora —destacó Velázquez— porque todo el sistema escolar está basado en la lectura y escritura.

“Si un niño no lee bien, no escribe bien y por consiguiente no tiene comprensión de lo que lee y no cumplirá con los requisitos que establece el sistema de educación y sí es algo que le ha ocurrido durante toda su primera etapa escolar ya estará estigmatizado”, dijo la psicopedagoga.

Advirtió que la dislexia no es un trastorno que se cure con medicinas y que las personas deben aprender a convivir con esta, porque les acompañará siempre.

EL ÚLTIMO DESCUBRIMIENTO

sobre la dislexia publicado en el año 2008 señala que su origen podría ser genético de acuerdo a un estudio realizado por la Universidad de Milán, publicado por la revista Journal of Medical Genetics .

Un grupo de científicos británicos ya había apuntado con anterioridad la hipotética relación entre el cromosoma 15 y la dislexia, teoría que sus colegas italianos consideran ahora probada con el nuevo experimento.

Varias investigaciones coinciden en afirmar que un niño con parientes que sufren problemas de lectura es susceptible de padecerlos también.

La fonoaudióloga Clara Juliana Infante señala que la dislexia no implica que los niños no tengan buena capacidad auditiva; sino que lo que escucha no lo relacionan con un código visual.

“El niño debe escuchar bien para diferenciar los sonidos, por ejemplo entre boca y bota. Esa pequeña unidad de sonido que cambia ellos no la diferencian, también escriben los sonidos como un todo y no por unidad de palabras”, destacó Infante.

Leer es algo sumamente complejo a nivel cerebral —afirmó Infante— pues utilizamos habilidades del hemisferio izquierdo que son especificas del lenguaje y del hemisferio derecho que tienen que ver con espacio y ubicación.

“Leer es casi un milagro, porque no es como el habla que está programada neurológicamente para que el niño escuche y hable. La lectura no es natural y dependiendo de las capacidades y la forma en cómo se nos enseña es que vendrán los problemas. Por ello es de suma importancia la educación preescolar”, afirmó Infante.

Un estudio elaborado por el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP) en 2010 titulado: Situación de la Educación Inicial en Nicaragua destaca la importancia de ese período en escolar pero también evidencia que en Nicaragua menos de la mitad de la población en edades de 3 a 5 años se encuentra escolarizada y que el presupuesto recibido por los centros es de apenas el 2.2 por ciento destinado para educación primaria.

Otro dato de este estudio es que la mayoría de los preescolares existentes en el país son privados no públicos.

DOMINGO solicitó información a la Oficina de Acceso a la Información Pública, del Ministerio de Educación, sobre estadísticas sobre dislexia en Nicaragua sin obtener respuesta.

La Prensa Domingo comportamiento dormido archivo

Puede interesarte

COMENTARIOS

  1. Elsa Gonzalez
    Hace 10 años

    Donde se puede encontrar un experto en Nicaragua? por favor me urge, es increíble la ignorancia que hay en las escuelas sobre este tema ya sean publicas o privadas, destruyen el autoestima de los niños por su gran ignorancia

  2. Edwin
    Hace 10 años

    ¿Qué expertos existen en Nicaragua que conocen de este tema?,¿A dónde los puedo encontrar?

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí