Un documental de las directoras de cine María José Álvarez y Marta Clarisa Hernández que hurgan el en mundo negro de la Costa Caribe nicaragüense. LA PRENSA/CORTESÍA.

Estampas creoles

Tampoco recuerdo claramente que me hayan explicado qué es la etnia creole, los mískitos, los mayagnas y ramas. Tengo una vaga sensación de teorías cambiantes y etéreas, posiblemente equívocas. Entre ellas la que consideraba al creole como un dialecto y no como una lengua.

Por Flor Velásquez

Al ver el documental me di cuenta que es otra la historia que me contaron y aunque no recuerdo el discurso al pie de la letra, sí recuerdo algunos conceptos que lo regían: la reincorporación de la Mosquitia, la igualdad en el tiempo de Zelaya, la unión del Atlántico al Pacífico y el nombre honoris causa que se dio a la Costa Caribe: departamento de Zelaya.

Tampoco recuerdo claramente que me hayan explicado qué es la etnia creole, los mískitos, los mayagnas y ramas. Tengo una vaga sensación de teorías cambiantes y etéreas, posiblemente equívocas. Entre ellas la que consideraba al creole como un dialecto y no como una lengua.

The Black Creoles es un documental de 90 minutos, acerca de los negros de la Costa Caribe de Nicaragua dirigido, producido y guionado por Martha Clarissa Hernández y María José Álvarez, fundadoras de Luna Films.

En 1980, María José Álvarez llegó a Bluefields como realizadora del Incine, y “en ese viaje conocí a quien es ahora mi marido, un negro creole, o negro como dice él que es. Al poco tiempo de estar en Bluefields conocí la otra cara de la moneda: la historia no contada”, según sus palabras.

En Bluefields, “los viejos te hablaban que durante la anexión forzada al Estado de Nicaragua, un grupo de notables escribieron una carta al secretario de los Estados Unidos para seguir independientes. Se menciona a un general Hodgson y los 25 Bravos Guerreros”, dice María José.

Y es que los gobiernos de los presidentes Zelaya y Cabezas significaron para los pueblos indígenas y afrodescendientes de la Costa Caribe de Nicaragua una violación a sus derechos. La castellanización, no tan amable como nos lo han dicho, dejó heridas que todavía no han cicatrizado.

Después de vivir tanto tiempo en la Costa Caribe, María José sintió la necesidad de hacer un trabajo que contribuyera a llenar este vacío histórico, de lo cual también se convenció Martha Clarissa. De ambos sentimientos nació The Black Creoles, Memories and Identities .


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Para Martha Clarissa este documental fue “acercarse a la vida cotidiana, historia, retos y desafíos de los personajes de este documental, lo cual me hizo admirar más que nunca la fortaleza, inteligencia, tenacidad y valor de los negros creoles, tanto del Caribe de Nicaragua como del Caribe de Costa Rica”.

El estreno de este documental fue realizado en Bluefields en mayo de este año. Es necesario decir que es la primera película nicaragüense que se estrenó en la Costa Caribe: “Estrenar el documental en Bluefields fue un acto de justicia, un homenaje a la cultura creole”, afirmó Martha Clarissa.

Según María José: “Otra cosa que pienso que descubrí es lo intangible, ese conocimiento básico de sobrevivir del mar, de la laguna y de la tierra. Esa cosa atávica que hace una cultura, los valores quizás. Eso es lo intangible”.

El documental es contado a través de tres narradores: un narrador omnisciente que se encarga de dar a conocer la mayoría de los hechos históricos de los creoles, el narrador protagonista que se muestra a través de los personajes y que constituye la voz principal del documental, y un tercer narrador que interviene a través de sus canciones.

Esta idea de la música y su letra como parte de la narración, justifica y refuerza el discurso narrativo de los personajes, tomando en cuenta que la creación musical no se realizó para el documental, sino como un ejercicio de catarsis y, a largo plazo, de continuidad cultural. Es el músico Spencer Hodgson que interviene con su música en el relato.

Los recursos que la narración utiliza son las fotos históricas, que son la parte visual de la narración en tercera persona, las animaciones, que facilitan los aspectos históricos, y las dramatizaciones, que recrean los relatos que la cámara no pudo capturar en el presente: retrospecciones y recuerdos de los creoles.

Y si el documental tiene un hilo conductor, ése es la gente: los creoles de Karata, Bilwi o Puerto Cabezas, Bluefields, Laguna de Perlas, Corn Island y Puerto Limón (Costa Rica), que aunque viven en diferentes espacios, comparten un mismo sentimiento de pertenencia a la raza negra.

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Y a partir de las historias y los lugares se descubren los temas del documental: la historia de los negros, sus formas de trabajo, la emigración, sus viviendas, su gastronomía y su religión. Algunos de estos aspectos prejuiciados y estigmatizados por la misma gente del Pacífico de nuestro país.

Por esto, The Black Creoles, Memories and Identities , como es su nombre en creole, es la voz de los negros de la Costa Caribe de Nicaragua que reclaman su historia, su vida y sus sueños. El documental es, no el reclamo, sino la afirmación de la identidad creole a través de sus personajes, que por tantos años ha sido ignorada.


La Prensa Literaria

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