Portal 2

El juego comienza con algunos daños cerebrales, el habitual silencio y en una acogedora habitación de hotel que esconde varios secretos y no tardará en descubrirnos aquel trágico final y principio de esta nueva obra. Sin embargo, volveremos a manejar a este personaje.

Por Erick Martínez

El juego comienza con algunos daños cerebrales, el habitual silencio y en una acogedora habitación de hotel que esconde varios secretos y no tardará en descubrirnos aquel trágico final y principio de esta nueva obra. Sin embargo, volveremos a manejar a este personaje.

La sugerente habitación se destroza literalmente con nosotros llenando todo de escombros, moviendo los muebles o tambaleando al personaje y nos muestra en qué mundo estamos realmente, un complejo futurista en el que un esférico núcleo de personalidad llamado Wheatly parece ser el único superviviente junto a nosotros, totalmente inmersos desde el minuto uno en la piel de Chell gracias al perfecto manejo en primera persona, los diálogos y la inigualable ambientación que han vuelto a conseguir los estudios de Gabe Newell y compañía.

JUGABILIDAD

La dificultad avanza poco a poco junto a los pasos de Chell y va introduciendo más y más elementos y herramientas para proponer los rompecabezas. Desde las primeras y recuperadas del Portal original cajas, interruptores de portales infinitos, no tardan en aparecer materiales y mecanismos de todo tipo, muchos de ellos residuos tóxicos o sustancias orgánicas que se han colado donde no debían.

Habrá rayos láser con los que derribar paneles y otros elementos, puertas de seguridad, líquidos capaces de formar y deformar superficies, tubos de ventilación, elementos poco pesados y frágiles, agua que ejerza presión, ventiladores, plataformas móviles, redes etc. Todo un universo que va ampliando sus materiales y estructuras a medida que nos adentramos en el centro de estas instalaciones de estética futurista venidas a menos tras nuestra hazaña del primer juego.

Como también se sabía ya, Glados volverá a escena, esta vez mucho más agresiva haciendo muestra de que las máquinas de este universo también pueden sentir odio. Desde su aparición, completamente bien trabajada para los que vengan del primer Portal, los niveles cobrarán una nueva dimensión: el fastidio constante que el robot impondrá sobre cada escenario y las circunstancias que lo llenen.

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