Anda circulando por los correos electrónicos algo que se titula “el problema de Latinoamérica” y dice algo así como que el problema en esta región es que “la gente que elige a los gobernantes no es la que lee periódicos sino la que los usa para limpiarse el culo”.
Si con esa frase se trata de justificar los constantes fracasos de nuestra región en materia de desarrollo yo más bien haría la siguiente pregunta:
Si eso es cierto, ¿cuánta responsabilidad tienen en esos fracasos las élites ilustradas de Latinoamérica?
O si estoy siendo muy exigente con eso de llamarlas “élites ilustradas” entonces voy a cambiar un poco la pregunta: ¿qué responsabilidad tienen en este problema las élites adineradas?
¿Por qué los que supuestamente leen periódicos no hacen lo suficiente para ayudar a la gente pobre a salir de esa situación?
Ya cuando estas élites tienen que salir corriendo para Miami o cualquier otro destino porque algún caudillo populista se hizo con el poder apoyado en los votos de “la pobretería” es demasiado tarde.
Si una y otra vez quienes eligen al presidente son los más pobres es porque quienes tienen la sapiencia y los recursos para cambiar esa situación no tienen la voluntad para hacerlo.
Esa falta de voluntad se traduce en que se dedican a sus negocios y le dejan el gobierno a los políticos; y esa es gente que no pudo ser exitosa en los negocios y se dedicó a político, o a militar y a hacer del gobierno un modus vivendi .
Pero también han habido casos en los que la élite adinerada e ilustrada sí ha llegado al poder, pero una vez allí se ha dedicado a hacer más dinero, a ampliar su círculo de negocios y a asociarse con los políticos y militares para ser parte permanente del círculo de poder económico y político.
Si la situación es esa, entonces nuestro problema en realidad no es que quienes eligen al presidente son los que no leen periódicos (para evitar decir la frase completa de nuevo). Nuestro verdadero problema es que las élites en esta región siguen pensando como lo hacían los conquistadores: que esta inmensa masa de tierra y sus habitantes solo sirven para extraerle sus riquezas y nada más.
Los que usan el periódico para otra cosa que no es leer, en realidad pasan una gran cantidad de penurias, todos los días, y es por eso que cuando llega un payaso a ofrecerles 10 láminas de zinc “la pobretería” piensa que es el mesías.
No importa que esas láminas de zinc estén inservibles en tres o cinco años y que su situación de pobreza sea la misma o peor al cabo de ese tiempo. Ellos, los pobres, simplemente son el pasto que consumen los vivianes, oportunistas e inescrupulosos que llegan al poder con esos pequeños engaños.
Pero las élites ilustradas no están libres de pecado. En realidad son los primeros responsables de que la pobreza sea tal que ahora ellos se vean obligados a amurallar sus mansiones y a salir a la calle protegidos por ejércitos de guardaespaldas.
Si la solución a nuestros problemas es que la gente pueda “leer periódicos” (léase que tengan educación formal) entonces, ¡jodido! ¡Hay que darle una verdadera educación a la gente!
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