Por Fabián W. Waintal.- Son casi las once de la mañana en Beverly Hills y Jim Carrey llega al Hotel Hilton, sin demorarse un solo minuto para la entrevista programada. Siempre con una sonrisa entre labios, sabe que todos esperan alguna broma detrás de sus respuestas “y llegar tarde no causa ninguna gracia”. Conociendo muy bien su trabajo, solo busca risas en vez de aplausos.
Y desde que tiene uso de razón, aprendió que esa es la mejor forma de llamar la atención. La sonrisa siempre fue la misma, lo único que cambió fueron los millones de dólares que hoy gana. Bueno, con un pequeño detalle, nada más: Jim Carrey ahora es abuelo.
::: ¿Así que su hija Jane de 23 años lo convirtió en abuelo?
Sí. El bebé se llama Jackson. Es fantástico. Ayer estuve con él todo el día. Es el mejor. Ser abuelo es maravilloso.
::: ¿Se le ve mucho más espiritual desde que se convirtió en abuelo? Todavía están en Youtube los vídeos de una conferencia donde habla sobre la libertad espiritual y los propósitos de la vida que descubrió hace poco. ¿La actuación se relaciona en cierta forma con semejante espiritualidad?
Yo creo que tiene mucho que ver, pero no todo. Al menos yo, espero que sea algo espiritual lo que hemos hecho en Hollywood.
::: ¿Qué haría si no fuera por la actuación?
¿Qué haría si no fuera actor? Por una semana, en mi vida, quise ser veterinario, hasta que descubrí el tema de la eutanasia. No podía comprometerme con algo así. Pero la verdad es que desde el principio me impresionó la forma en que mi padre llamaba la atención. Cada vez que venía gente de visita, él se paraba en la mitad de la sala y la gente se impresionaba con su creatividad, sus animaciones cuando contaba una historia. Y yo quería ser igual.
::: ¿Todavía se mira al espejo buscando alguna nueva expresión que haga reír a la gente?
Hoy en día, mi cara ya opera por sí sola (ríe). Hace lo que quiere. A veces es algo apropiado y otras veces, no. Hay momentos en la sala de edición donde nos damos cuenta que ciertos gestos no son humanos y borramos si por ejemplo hay una ceja que se movió demasiada extraña, para no distraer al público. Pero me doy cuenta que sigo haciendo pequeños trucos, cosas divertidas que yo mismo había creado cuando tenía 10 años.
::: ¿Y al día de hoy, también aprovecha la experiencia de haber pasado de bar en bar, contando chistes o improvisando todo tipo de bromas en el famoso Comedy Store de Hollywood?
Es lo que me hace sentir cómodo cuando busco cierta creatividad instantánea. Yo solía subir al escenario a improvisar pura comedia. La mitad de las veces, la gente quería tirarme una silla por la cabeza. Pero la otra mitad salía todo perfecto y tuve suerte de formar parte de algo así, donde me sentía tan cómodo.

DE LA POBREZA A LA PANTALLA GRANDE
Jim Carrey nació en Ontario, Canadá, el 17 de enero de 1962. Y desde la escuela secundaria, ya había tenido a sus compañeros como el mejor público, probando diferentes imitaciones de famosos que había aprendido con el padre. Con una familia humilde que llegó a vivir en un auto Volkswagen, mientras trabajaban como personal de limpieza en la fábrica Titan Wheel, Jim no veía la hora de encontrar una mejor forma de ganarse la vida.
Y tomando en broma sus peores desgracias, empezó a contar sus anécdotas personales en el canadiense local nocturno Yuks Yuks. Soñando todavía más lejos, hizo las valijas para ir a Hollywood, donde gracias a las buenas imitaciones, consiguió que el cómico Rodney Dangerfield lo dejara abrir sus propios espectáculos en el famoso Comedy Store de Sunset Boulevard.
Ahí conoció la primera esposa, la mesera Melissa Wormer, con quien tuvo la única hija Jane que lo convirtió en abuelo. “Vivíamos en un departamento de un ambiente, con la cama en el suelo”, cuenta Jim. Los sueños no se habían acabado.
Sin dinero suficiente como para pagar la renta a fin de mes, una mágica noche se sentó en una de las montañas de Hollywood y “firmé un cheque de diez millones de dólares, a mi nombre”, recuerda. “Me hizo sentir bien, visualizar un mejor futuro. Y guardé aquel cheque, en mi bolsillo durante cuatro años”.
Como en la más increíble película de ciencia ficción, su deseo se hizo realidad, después de protagonizar el superéxito The Mask . Siguiendo con las películas Ace Ventura Pet Detective y Dumb and Dumber , Jim Carrey ya no necesitaba guardar aquel cheque falso en su bolsillo, cuando cobró exactamente el doble (sí, 20 millones de dólares), por la película The Cable Guy .

El divorcio con Melissa, también llegó en la misma época y aunque volvió a casarse en septiembre de 1996 con la actriz Lauren Holly de Dumb and Dumber , volvió a divorciarse, diez meses después. Con la película Me, Myself and Irene tuvo otro noviazgo famoso, con Renee Zellwegger y aunque estuvieron comprometidos, no llegaron al altar. Con un lado emocional difícil de llenar, Jim probó otro estilo de cine, donde no tuviera que sentir la presión de hacer reír y así fue como protagonizó las excelentes películas The Truman Show, Man on the Moon, Eternal Sunshine of the Spotless Mind y The Number 23 .
Con un público infantil que cautivó en la películas How the Grinch Stole Christmas, Horton Hears a Who, Lemony Snickets A Series of Unfortunate events y A Christmas Carol , Jim Carrey también aprendió a llamar la atención de la familia. Y mientras en la vida real no consigue formar su propia familia (terminó otro serio noviazgo con Jenny McCarthy), bien puede identificarse con el personaje de la película Mr Poppers Penguins , como un profesional exitoso que no logra el éxito personal… hasta que se cruza con unos simpáticos pingüinos que le cambian la vida, por completo.
::: ¿En el momento que se ofreció a protagonizar una película con pingüinos imaginó que iba a ser tan difícil?
La verdad, no tenía la menor idea como íbamos a hacer. Pero me encantó trabajar con pingüinos de verdad. Me preocupaba más usar marionetas electrónicas “animatronics”, porque cualquier teléfono celular o incluso un ipad podía llegar a moverles un brazo en medio de una escena. Por eso optamos por efectos de computadora. Me encanta trabajar con animales, disfruto esa energía. A veces, ni siquiera los teníamos en el estudio, pero como vivían al lado igual nos interrumpían el diálogo y los terminábamos trayendo al estudio.
::: ¿Y cómo hicieron para mantener la baja temperatura necesaria para los pingüinos, dentro del estudio de cine?
Básicamente, el estudio era tan frío que vivía al límite de una neumonía, todo el tiempo. Yo estoy acostumbrado al frío de Canadá, pero era demasiado.
::: ¿En el aspecto serio de la película, qué le pareció Angela Lansbury con su participación especial?
Es tremenda, a las cuatro de la mañana ya estaba lista para trabajar. Es increíble. Sueño con mantener el mismo entusiasmo que ella todavía tiene en este momento de su carrera.
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