CORRESPONSAL/NUEVA SEGOVIA
Ivania Olivas, ocotaleana de 35 años, residía en España desde hace dos años, pero la muerte la sorprendió este miércoles a la 1:00 a.m., hora de Nicaragua, en el hospital Virgen del Camino de la ciudad de Pamplona, donde se presume que la causa de su fallecimiento fue neumonía.
La nicaragüense, que laboraba en la Cruz Roja de Pamplona, obtuvo en abril pasado sus documentos que la acreditaban como residente en España y se había casado con Mario Maya (38), un gitano residente español.
Maya ni siquiera avisó de la muerte de la muchacha a su familia en Ocotal, Nicaragua.
Maya tenía una demanda que interpuso Olivas para mantenerle retirado de ella por un período de 40 días, debido al maltrato físico al que la sometía, al tiempo que gestionaba el divorcio.
La información que brinda el marido de la fallecida, una vez que la familia se puso en contacto con él, es que según el dictamen médico en el hospital, ella presentaba “una válvula del corazón paralizada, riñones infuncionales y un pulmón encharcado y que en resumen se trataba de neumonía”.
DUDOSA NEUMONíA
Sin embargo, tanto familiares como miembros de la Asociación de Nicaragüenses Residentes en España presumen que “el marido tiene que ver en la muerte de Ivania, porque sus amigos y coterráneos la vieron el día martes en buenas condiciones” y conocían “su sufrimiento” por la violencia a la que era sometida por el marido.
FAMILIARES DEMANDAN AUTOPSIA
“De neumonía es difícil que alguien se muera en España, nosotros tenemos dudas de eso y más bien creemos que podría ser algún tipo de envenenamiento”, dijo su prima Ileana Carolina, la familiar más cercana que espera, sin poder verla aún en el hospital de Pamplona, que su cuerpo sea entregado para repatriarlo a Nicaragua.

En la Cruz Roja de Pamplona han manifestado a sus familiares, en Ocotal, que Olivas llegó a trabajar normalmente el último sábado.
La Comisión de Nicaragüenses en España, presidida por Silvio Ortiz, y sus familiares en Ocotal (barrio Sandino), continúan gestionando con la cancillería nicaragüense —que ha prometido agilizar la documentación— y las autoridades españolas la repatriación del cuerpo de la muchacha, pero además están demandando una autopsia para determinar con exactitud los motivos de la muerte de Olivas. El marido se ha negado a que se haga la autopsia.
EN ABRIL CONTÓ A UNA AMIGA LO QUE HABÍA SUFRIDO POR LA RESIDENCIA
En una reciente conversación con una amiga, a través del Facebook, Olivas habría dicho que extrañaba su linda ciudad de Ocotal, “a mi tía Bertha y a mis hijas, sobre todo”.
En la conversación celebraba haber recibido el 26 de abril pasado la residencia española. “Gracias a Dios, pero me ha costado lágrimas y mucho dolor. He sufrido muchas humillaciones por esos papeles, pero en fin, ya llegué a lo que yo quería.
Si Dios quiere el próximo año llegaré a Nicaragua de visita y luego me regresaré para seguir luchando aquí, duro pero de todas maneras, ¿qué le vamos a hacer?”, manifestó la nicaragüense meses antes de su muerte, quien deja en la orfandad a dos niñas, Itzelia y Perla, de 16 y 10 años respectivamente, que residen en la ciudad de Ocotal.
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