Tras una victoria 2-0 sobre Perú, la selección de Uruguay se convirtió ayer en el primer equipo clasificado para la final de la Copa América Argentina 2011. Su rival será conocido hoy, tras el partido entre Paraguay y la sorprendente Venezuela, que está en la primera semifinal en su historia. Gane quien gane hoy, los uruguayos saltan como favoritos para el duelo final, el próximo domingo 24 en Buenos Aires. Luis Suárez, el destacado artillero que brilló en el futbol holandés, fue el verdugo de Perú ayer.
En el futbol de ahora se ven pocos delanteros como Luis Suárez. El uruguayo no posee una técnica depurada ni fortaleza física. No la necesita.
Ayer lo demostró. Su instinto de goleador y sutileza, desorientaron a la defensa peruana para clavarle dos goles y mandó a Uruguay a la Final de Copa América.
- “Vamos a jugar la final y estamos muy contentos. Nos tiene muy satisfechos haber llegado a la final”, explicó el técnico, Oscar Tabárez, quien consideró que tener cuatro días para preparar el siguiente encuentro “es una bendición” y apuntó: “Podemos ganar o perder. Vamos a intentar ganar, pero no sabemos si podremos. No queremos frases hechas ni favoritismos, sino prepararnos”.
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Suárez en dos parpadeos acabó con las ilusiones de Perú. Los incas a pesar de la eliminación cumplieron en la copa. El técnico Markarián llegó al torneo con una selección renovada. Su objetivo era evaluar al equipo de cara a la eliminatoria del Mundial Brasil 2014 y sobrepasó las expectativas.
Pasó como el mejor tercer lugar del certamen, y bien pudo ser líder, y mostró un equipo sólido, competitivo, disciplinado en su sistema de juego, conscientes de las limitantes y pacientes para buscar el momento oportuno.
Por eso no sorprendió que los charrúas tuvieran más iniciativa en el juego, a pesar de sus dificultades para generar jugadas ofensivas. No supieron qué hacer con el balón. Los uruguayos compensaron esa falta de creatividad, con garra, sacrificio y corazón. Su futbol fue directo y monótono. Álvaro Pereira, un extremo que tiene más característica de lateral, se echó al hombro al equipo.
Pereira corrió por la banda izquierda. Buscó en reiteradas ocasiones lanzar un centro que habilitará a Suárez o a Diego Forlán, pero nunca llegó. El orden defensivo y las coberturas oportunas de los peruanos no lo dejaron desarrollarse. El volante del Porto mostró vocaciones ofensivas desde el arranque, pero estuvo sólo. Los charrúas no tienen un enlace o media punta que le suministre balones a Suárez y Forlán y por eso el equipo se ve limitado y sin variantes.
FALTA ENLACE
En el centro del campo Uruguay no tiene nada. Arévalos Ríos es un contención nato. Un destructor de jugadas. No tiene iniciativas ofensivas por eso no propone, sólo destruye las construcciones en ataque del rival. Ante este panorama la Celeste no se desesperó porque es lo que tiene. Jugó con lo que tenía y aprovechó la única fortaleza del equipo: las jugadas a balón parado. Así los uruguayos pudieron tapar un poco la falta de creatividad y fluidez en el juego colectivo.
Por eso las ocasiones más claras de peligro fueron con el balón detenido. De las cinco que tuvo en tres fue peligro y anotó gol pero el árbitro lo anuló por falta sobre el portero. Sin embargo, la tropa de Óscar Tabárez no se desesperó. Siguió el guion hasta que Forlán se animó aplicar una variante al mismo.
El delantero del Atlético de Madrid ensayó de larga distancia y el portero Fenández Valverde soltó el esférico y cambió el partido.
Suárez (52’), estuvo atento a la jugada como todo un cazador del área. Tomó el rebote y abrió el marcador. Cinco minutos después el atacante del Liverpool clavó el segundo y eliminó a Perú.
Después el partido no tuvo variante. Los peruanos intentaron remontar por medio de Paolo Guerrero (89’), pero el equipo estaba renco con la expulsión de Juan Vargas (68’), pilar del conjunto.
El tiempo consumió a los incas y el sentido de la oportunidad y efectividad de Suárez, nuevo goleador de la Copa con tres tantos, los regresó a casa.
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