Tomado de EL UNIVERSAL
Caracas, Venezuela
Y llegó María: “Quiero ser la primera mujer presidenta de Venezuela porque tenemos un desafío transformador que supone encarar el modelo que vivimos e incorporar a toda la sociedad”.
En un comando de campaña lleno de afiches, pendones y pancartas, muy de mañana, María Corina Machado oficializa su decisión, lista para reiniciar su peregrinación por el país bajo el signo de la madre buena y protectora que puede asimilarse a todas las madres venezolanas en el reino del matriarcado. ¡Oh María!
:::¿Cuándo te nació la idea (de aspirar a la Presidencia)? ¿Es una decisión impulsada por la situación del país o sentiste que estabas predestinada? A juzgar por el lema de campaña (“Viene María”) pareciera lo segundo.
La que vivimos los venezolanos es una experiencia única. Muchos de quienes teníamos planes de vida en áreas como la profesional, los cancelamos por la pérdida progresiva de nuestras libertades. Luego, ante la humillación que sufrimos como individuos y nación, reaccionamos. Es cuestión de valores. La terrible destrucción material (las carreteras se caen, los hospitales no curan, las escuelas no enseñan), no se compara con la crisis moral del país. Piensa en las miles de mujeres que hacen cola en Mercal y luego de marcarles los brazos y esperar horas a la intemperie, consiguen vacíos los estantes. Piensa en los pensionados a quienes se les quita lo suyo, en los empresarios despojados de su propiedad, los empleados públicos obligados a bajar la cabeza. Nuestro dilema es entre la humillación y la dignidad. Por eso debemos reaccionar y decir “ya basta”.
:::Si dices que debemos reaccionar es que no hemos reaccionado. Incluso, según las encuestas, al menos la mitad de la población está feliz de que la “humillen”
Eso no lo indican las encuestas, pero tampoco observo mi país a través de ellas. Entender a Venezuela es más complejo. El presidente ganó las elecciones apoyado por un país deseoso de una transformación profunda y tuvo ingresos sin precedentes que debían haberse traducido en un mejoramiento sustancial de la vida de los venezolanos. Pero lo que se generó fue mayor subordinación al Estado y al partido de gobierno. Y eso es intencional porque se busca tener una sociedad de rodillas y con la mano extendida, en la consumación de un chantaje político y social.
:::¿Montó el gobierno una fábrica de pobres?
Este modelo quiere a los pobres, pero los quiere más pobres y se ha dedicado a multiplicarlos como mecanismo de control social. En paralelo, ha desarrollado la política de exclusión, discriminación e intimidación más feroz que se pueda imaginar en un régimen seudodemocrático. Si no eres rojo no existes, el justo está preso, el culpable es premiado. Hay una terrible inversión de valores que lleva a la desesperanza. Y si la inmensa mayoría del país está ávida de liberación para construir, también existe un sector que necesita profunda y amplia protección. Esa gente no está de acuerdo con lo que ocurre en el país, pero teme ante lo que un proceso de transformación represente para ella.
:::Criticas un modelo, pero ¿qué propones?
Quiero un país donde haya convivencia, podamos dormir tranquilos y tu familia esté segura. Los venezolanos requieren oportunidades para desarrollar su proyecto de vida. Que todos puedan superarse. Que regresen quienes se fueron. Durante estos años se ha acumulado una energía creadora que va a desbordarse cuando haya señales de confianza. Para eso necesitamos un gobierno que trabaje para tus hijos, que diga la verdad por dura que sea y tenga reglas de juego claras.
:::Una cosa es decir la verdad siendo gobierno y otra cuando eres candidato.
Si actúas así cometes una violación de valores esenciales como la integridad y el respeto. Esa es una de la causas que destruyó el sistema de partidos previo a la llegada de Chávez. Se perdió la confianza en las instituciones, la perdimos entre unos y otros y la perdimos en nosotros mismos.
:::El problema de los candidatos es que cuando dicen la verdad, pierden.
Lo que más anhelamos los venezolanos es tener alguien en quién creer. Cuando recorro el país me llega al corazón la frustración de quien se siente engañado, traicionado, burlado. La gente tiene urgente necesidad de referentes éticos. A punta de golpes maduramos para procesar la verdad y decir con transparencia que vienen momentos duros, de trabajo y esfuerzo. Esa es la vía segura para construir un nuevo modelo de sociedad que permita revisar y corregir no solo prácticas de ahora, sino de vieja data, exacerbadas por este gobierno.
:::¿Cómo cuáles?
Rentismo, clientelismo, populismo, centralismo y autoritarismo porque estamos ante un choque de modelos y de valores. Mientras hoy se pregona la lucha de clases y la liquidación de la familia, yo creo en esta y en las redes de apoyo y de solidaridad. Aquí se plantea el colectivismo (en el fondo se trata de que el gobierno es dueño de todo), yo creo en una sociedad donde la gente es la propietaria y creadora de riqueza. Este modelo es centralista y personalista, yo predico una descentralización de verdad. Se trata de pasar de una relación estado-sociedad, basado en el populismo, a una donde prive el desarrollo humano y las capacidades. Es el Estado al servicio del individuo y no al contrario. Hablo de una ruptura, un cambio radical en el modo de vida y de la sociedad.
:::¿Qué haría un gobierno presidido por ti con las propiedades de particulares tomadas por el gobierno?
Cuando el Estado roba comercios, fincas, fábricas, medios que funcionaban con criterios de competencia y productividad, el resultado es la destrucción y la corrupción. Uno de los grandes desafíos es establecer una relación con quienes sufrieron el despojo de su propiedad y buscar una solución justa. Tanto para el próximo gobierno como para los propietarios originales.
:::Una reprivatización.
No, porque la propiedad siempre estuvo en los propietarios originales a quienes ni siquiera se les pagó. Además, la expropiación es una garantía constitucional para proteger la propiedad de quienes han hecho inversiones y confiado en el país. Ellos fueron víctimas de un robo por parte del Estado.
:::¿Cómo modifica el cuadro electoral la enfermedad de Chávez?
La modifica sustancialmente para el oficialismo. Allí afloran contradicciones.
:::¿Puede ser presidenta una mujer en un país tan machista como el nuestro?
Debería darte miedo hacer esa pregunta. Más del 35 por ciento de los hogares en el país tienen a una mujer como cabeza de familia. Somos el 53 por ciento del electorado.
:::¿El hecho de ser mujer te hace mejor?
Me hace diferente porque seré la primera mujer presidenta de Venezuela.
:::“Viene María” refiere a la Virgen, la madre de Dios hecho hombre. ¿Pretendes ser madre protectora de los venezolanos?
El país está ávido de protección y desesperado de amor. Así, como cuido y defiendo a mis hijos, todos los venezolanos lo necesitamos.
:::¿No tienes el gran punto débil de ser la hija de la oligarquía?
Uno no elige en qué familia nace, pero sí qué hacer con su vida y lo que recibe. He sido afortunada y la bendición más grande que tuve es el amor y el ejemplo de mis padres. Quienes más recibimos estamos obligados a dar aun más.
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