Por Geraldine González y Cables
Durante la adolescencia la alimentación es un punto clave para el buen desarrollo de la persona, pues es la base que te permite desempeñarte enteramente en tus actividades diarias, por eso es importante mantener una alimentación balanceada.
Sin embargo, chavalos y chavalas entre los 12 y 20 años tienden a padecer trastornos alimenticios debido a la falta de supervisión y control sobre los alimentos ingeridos, quizás en busca de la figura perfecta.
Los trastornos alimenticios son enfermedades crónicas y progresivas que, a pesar de que se manifiestan a través de la conducta alimentaria, en realidad consisten en una gama muy compleja de síntomas entre lo que prevalece una alteración o distorsión de la auto-imagen corporal, un gran temor a subir de peso y la adquisición de una serie de valores a través de una imagen corporal.
Anorexia, bulimia y obesidad son tres de los trastornos alimenticios más comunes. Aquí Entre Nos te contamos en qué consiste cada uno de ellos.
ANOREXIA
Es una enfermedad mental que consiste en una pérdida voluntaria de peso por un deseo patológico de adelgazar y un intenso temor a la obesidad.
Esta pérdida de peso a menudo es causada por una reducción en la ingesta diaria de alimentos, especialmente aquellos que contienen grandes cantidades de calorías, ejercicio físico excesivo, utilización de medicamentos reductores del apetitos y vómitos provocados.
Estos métodos de pérdida de peso provocan desnutrición progresiva y trastornos tanto físicos como mentales, con un nivel de gravedad que podría causar la muerte en casos extremos.
Existen diversos factores que fomentan el desarrollo de esta enfermedad, entre ellos la presión social y mediática en torno a la línea y el adelgazamiento. La moda y la publicidad incitan a más a adelgazar que a tener una buena salud.
Dentro de los factores desencadenantes de la enfermedad se encuentran: Haber ganado peso recientemente y estar a régimen, así como haber incrementado el ejercicio físico y recibir críticas sobre el tipo de peso.
OBESIDAD
Es una enfermedad crónica que se caracteriza por la acumulación excesiva de grasa o hipertrofia general del tejido adiposo en el cuerpo, es decir, cuando la reserva natural de energía almacenada en forma de grasa corporal se incrementa, provocando el desencadenamiento de enfermedades cardiovasculares, dermatológicas, gastrointestinales, osteoarticulares, entre otras, y en casos extremos, la muerte.
Anteriormente se decía que una persona “gordita” era sana, sin embargo se ha descubierto que la obesidad trae múltiples consecuencias a la salud.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se considera obesa a una persona con un Índice de Masa Corporal mayor o igual a 30 kg/m2. También se considera signo de obesidad un perímetro abdominal aumentado en hombres mayor o igual a 102 cm, y en mujeres mayor o igual a 88 cm.
Entre las causas más directas se encuentran el consumo excesivo de nutrientes y un descenso en el gasto energético. Sin embargo, existen muchos factores causantes de esta grave enfermedad, que pueden agruparse en causas hormonales, dietas, alteraciones genéticas y la herencia, así como una regulación de la conducta alimenticia.
BULIMIA
La bulimia es una enfermedad de tipo nervioso que produce alteraciones en el comportamiento y en los hábitos de alimentación, con la alternancia entre períodos de compulsión para comer (atracones), y otros de conductas compensatorias inadecuadas (dietas abusivas, provocación de vómitos, ingesta de diversos medicamentos).
Quienes padecen esta enfermedad sienten deseos de ingerir grandes cantidades de comida, generalmente de alto contenido calórico. Una vez ingeridos, le invaden la repulsión y la culpa, lo que los lleva a provocarse vómitos, ingerir laxantes o hacen ejercicio excesivo, para contrarrestar lo ingerido.
Dentro de las causas se encuentran tres tipos de factores:
Individuales: perfeccionismo, sobrepeso, baja autoestima.
Genéticos: los precedentes familiares aumentan el riesgo de padecer el trastorno.
Socioculturales: Ideales de delgadez, prejuicios contra la obesidad, ciertas profesiones y deportes, malos hábitos alimenticios, preocupación excesiva de los padres por la figura, ente otros.
¿QUÉ HACER?
Si padecés algún tipo de trastorno alimenticio, lo primero que debés hacer es acudir al médico de atención primaria o al pediatra, quien te remitirá al especialista para hacer el diagnóstico correcto y prescribir el tratamiento adecuado.
También es importante que evités la comida rápida y las golosinas, y sobre todo mantener una buen alimentación.
Frutas y verduras: las frutas y verduras son necesarias para tener una buena alimentación, se deben de comer cinco porciones al día.
Carne y pescado: la carne y el pescado tienen muchas proteínas, se deben de tomar una o dos porciones.
Leche, yogur y queso: deben tomarse dos o tres porciones al día y tienen mucho calcio.
Grasas, aceites y dulces: se deben de consumir con moderación.
Pan, cereal, arroz y pasta: se deben consumir entre cinco y diez al día.
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