*Doctora Carla Fjeld
Las lectoras frecuentes de esta columna ya saben que la «alta densidad nutricional» y «la baja densidad energética» son dos lados de la misma moneda, y que ambas refieren a las comidas con muchos nutrientes y relativamente pocas calorías.
Comidas con abundantes cantidades de fibra, vitaminas y/o minerales son ejemplos y aquellas con mucho azúcar, grasa, y/o carbohidratos refinados son aquellos opuestos. (Tome nota: el azúcar, la grasa y los carbohidratos refinados tienen cero fibra).
Recién, un grupo de científicos hizo un estudio muy interesante: les dieron a animales dietas bajas en calorías sobre un tiempo adecuado para que perdieran peso. Posteriormente, dividieron los animales en 2 grupos: uno tuvo acceso a la comida «normal» para ellos, y el otro grupo tuvo acceso a la misma comida pero mezclada con fibra.
Agregaron la fibra porque la fibra les da el sentido más rápido de saciedad. Ambos grupos de animales pudieron comer las cantidades que deseaban. ¿Y qué pasó? Pues, los animales que tuvieron acceso a la comida normal (sin fibra) ganaron de nuevo todo el peso perdido en la primera parte del estudio.
En cambio, aquellos comiendo la comida con fibra, aunque consumieron más volumen de comida, perdieron aun 4% más de su peso. Eso resultó porque, taza por taza de comida, aquella con la fibra, y por consecuencia la baja densidad energética (igual como alta densidad nutricional), le llena mas rápidamente y se siente satisfecha antes de haber comido muchas calorías.
Entonces, lo mejor es consumir comidas con fibra y buena densidad nutricional (baja densidad calórica) para que se sienta satisfecha gozando su figura.
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