GANAR Y GANAR
Trampa electoral. Aumento. Atraco. Muchos significados podemos encontrarle al recién anunciado aumento de la energía. Pero la más exacta a mi criterio es “negocio redondo”. La familia Ortega gana, gana, gana y gana. 1) Gana porque ellos manejan el mercado de la energía y de hecho van a recibir mejor precio por el producto que venden. 2) Ganan en una operación donde un dinero que llegó al país como donación se convierte por obra y gracia del “subsidio” en préstamo que hay que pagarle ¿a quién? ¡A ellos mismos! 3) Ganan porque este aumento lo usan como “mono” para asustar a los nicaragüenses: si no se vota por Ortega viene el apocalipsis. 4) Y ganan, otra más, porque hay algunos incautos que de verdad han creído que están haciendo un favor. Es como si le sacaran el dinero de la bolsa y todavía les dé las gracias a los ladrones.
DEUDA VENEZOLANA
Este aumento también resuelve la vieja discusión sobre si la ayuda venezolana es deuda pública o no. La respuesta es “no”. No lo es hasta que un truco como este la convierta en deuda pública. Es que si vemos bien las cosas, así como anunciaron esta vez el aumento del 41.8 por ciento bien pudieron haber inventado uno del 102.4 por ciento y, generosos ellos, los cubrirían con un préstamo ya no de cien millones de dólares si no de 200 millones para que tengamos la sensación de que nos están salvando la vida. Y así, por arte de magia se están garantizando que nosotros les paguemos un dinero que ellos han despilfarrado a su gusto y antojo.
PROHIBIDO NOMBRAR
¡Qué lindo! ¿Ya vieron? Aquí se puede robar, se pierden millones en cheques, pero eso no es delito. El delito es que alguien diga que eso es robo. Todo el peso de la ley al que lo diga. Resulta que el robo no es tan malo como llamarlo por su nombre. Se hace el juicio, se vuelve político, pero todos tenemos que hacer de cuenta y caso que es un juicio de verdad porque, otra vez, el pecado es decir que el juicio político es “un juicio político”.
CONTRAPROPAGANDA
Usar descaradamente los bienes del Estado para hacerse propaganda puede resultar un boomerang contra el mismo candidato que promocionan. Es viveza de ratón. Si alguien con tres dedos de frente ve un rótulo electoral en un camión repartidor de basura o en una escuela o ministerio, lejos de ver una invitación a votar por el partido de Gobierno, lo que ve es un delincuente, alguien que se proclama abusador de las leyes y los bienes del Estado. Y será nuestra inteligencia la que diga si conviene votar o no por esa persona.
MENTIRAS
La propaganda electoral más extraña es, sin embargo, la de Arnoldo Alemán. Miente tan descaradamente que a nadie le cabe duda que es una mentira. Y no sé en qué estudios de marketing político o sicología les habrán dicho que así se consiguen votantes. Yo no creo que ellos piensen que los nicaragüenses somos tan tontos como para creer que Alemán se levanta todas las mañanas preguntándole a Dios cómo llegó a ese estado el país que él mismo arruinó, o que él va a garantizar un millón de empleos con solo decirlo. Es que si decir que crear un millón de empleos le va a dar 100 mil votos, digamos, por qué mejor no dice que creará dos millones y así, tiene… ¿200 mil votos más?, según sus cuentas de la lechera.
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