Ser padre representa la mayor bendición en la vida de un ser humano, pero también una gran responsabilidad. Esto lo sabe muy bien Gabriel Ernesto Ruíz Martínez, quien a sus 21 años es padre de Camila Andrea Ruíz Salmerón, de cinco meses.
Paralelo a su rol de papá y esposo, que desde hace menos de un año inició con su esposa Ana Salmerón, Gabriel también se desenvuelve entre la vida universitaria y laboral.
Durante el día, él trabaja en Inteligencia Comercial en Cemex Nicaragua. Por las noches, junto con su esposa cursa el cuarto año de Marketing y Publicidad en la UCC, regresando a casa a las 9:00 p.m. Los fines de semana trabajan en una tienda familiar, en la que Gabriel atiende la parte financiera, administrativa y logística. “Es un patrimonio de nosotros, por eso ambos queremos que funcione”, afirma.
El amor a su profesión fue lo que lo llevó a trabajar, pero ahora que es papá sabe que el trabajo no es algo opcional, pues se ha convertido en jefe de familia. “El trabajo complica las cosas y mientras más alto sea tu puesto más te esclaviza. Cuando empecé lo hacía porque me gustaba, pero ahora ya no es una opción”, comenta Gabriel.
Entre pañales, cuadernos y la oficina, Gabriel ha logrado encontrar el equilibrio para dedicarle el tiempo necesario a su familia. “Hay muchos ejes que te jalan, pero hay que encontrar el equilibrio para poder con todo”, asegura. Hasta ahora, ha logrado encontrar ese equilibrio y poder disfrutar de su faceta como papá, estudiante, trabajador y esposo.
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