Filósofo
Ahora sí estamos claros. El antiguo debate sobre qué es izquierda y qué es derecha quedó resuelto. Tomás Borge lo hizo. Ya no hay más confusión. Todos los tratados de sociología política quedaron obsoletos y humillados después que Borge lo resumió en 16 palabras. “Izquierda significa la vocación hacia los pobres y derecha quiere decir el privilegio de los ricos”, sentenció el veterano comandante sandinista. Marx, Engels, Althusser, Bobbio se retuercen de envidia.
Dereeecha ¡march!
Sin embargo, a mí que soy ignorante en estos temas, me dejó más enredado. ¿Quién es la derecha y quién la izquierda en la Nicaragua de hoy? Si nos atenemos a la definición de Borge, el presidente Ortega estaría en la extrema derecha, pues pocos gozan de más “privilegios de ricos” que él. El mismo Borge se estaría proclamando de derecha, con todos sus millones tan claramente expuestos por el periodista Octavio Enríquez en los reportajes que le merecieron el premio Ortega y Gasset recientemente. O acaso, comandante Borge, se refiere solo a los discursos. O sea, alguien puede vivir y defender sus privilegios de rico, pero el decir una y otra vez “arriba los pobres del mundo”, eso lo hace de izquierda. Ya voy entendiendo.
Arquetipo
Las cosas se han volteado como calcetín. Por ejemplo, ¿se acuerdan de los antiguos héroes sandinistas? Carlos Fonseca, Germán Pomares, Julio Buitrago Gente brava, valiente, que no pedía “ni siquiera un palmo de tierra” para su tumba. ¿Quiénes son los nuevos héroes? Roberto Rivas, Chico López, Chicón Rosales, Walter Porras, por ejemplo. ¿Quién ha aportado más que Roberto Rivas a esta “segunda revolución sandinista”? Rivas sería —en las palabras que suele usar el comandante Borge— el arquetipo del hombre nuevo. El ejemplo a seguir de muchos “revolucionarios”. ¿Cómo cambian los tiempos verdad?
Denuncias
Así como los partidos de oposición piden que vayamos a votar para poner en evidencia el fraude, también nosotros les pedimos a los partidos de oposición que vayan a poner las denuncias de abuso con los bienes del Estado ante el fiscal electoral Armando Juárez para poner en evidencia su inutilidad y partidarización. No puede ser que terminen las elecciones y este señor siga diciendo que nunca investigó al Frente Sandinista porque nadie puso denuncia alguna. Veamos después de cien denuncias no resueltas con qué otro cuento saldrá. Pero es necesario que quede el registro.
Agua sucia
Ayer un grupo de universitarios recogía firmas para presentarlas a la Asamblea Nacional pidiendo una reforma al Código de la Niñez y la Adolescencia, un tema que se ha puesto de moda últimamente. El asunto es que hicieron un plantón. Hasta ahí normal. Detenían el tráfico y pedían firmas. Todavía normal en esta Nicaragua. Lo extraño es que los conductores tenían que firmar “a la fuerza”, si no no los dejaban pasar. Y así lo dijo expresamente uno de los muchachos ante la cámara. ¡Qué bárbaros! Miren como echan a perder una buena iniciativa. Se supone que lo que los diputados recibirán será la solicitud de miles de ciudadanos para reformar el polémico código, y obviamente no puede ser “a la fuerza”. Y tal vez miles de personas han firmado de buena gana, pero con el solo hecho de saber que hay algunas firmas “a la fuerza” ya me quedan dudas de cuántas son de verdad y cuántas de mentira. Se maleó. Es como echar agua sucia en agua limpia. ¡Toda se vuelve sucia!
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