Managua es fácilmente la capital más sucia de América Latina. El resto de ciudades del país no se quedan atrás, incluyendo Granada, que vive de ofrecer sus bellezas coloniales y naturales a los turistas, pero no tiene empacho en verter sus aguas negras en el Lago Cocibolca, que estamos contaminando lentamente. Me podría extender en lo de la basura solamente pero lo que quiero es ir a la causa: falta de educación.
Miles de jóvenes están expuestos a ser carne de cañón del crimen organizado y las maras que ya tocan a nuestras puertas. Ya muchos de ellos, sin futuro, oficio ni beneficio, matan por un celular o por un cigarro. La causa: falta de educación.
Los nicaragüenses parecen tener una atracción fatal hacia los caudillos populistas que sean de derecha o de izquierda, los marean con láminas de zinc o con simple verborrea mientras les garanticen un pasaje, 50 córdobas y la comida. La causa: falta de educación.
El miércoles el vicepresidente de la República, don Jaime Morales Carazo, dijo que el problema de los caudillos era “genético”. O sea, según el Vicepresidente, por alguna extraña razón los nicaragüenses somos “inferiores” a la mayoría de los humanos, ya que no hemos alcanzado el estado evolutivo de estos.
El comentario no valdría siquiera repetirlo de no ser que viene del Vicepresidente. La verdad es que los problemas más grandes de este país se dan por un sistema de educación insuficiente e ineficiente. Y no se van a resolver, por muchos miles de millones que se tiren al país —como ha sucedido desde 1980— si no se pone énfasis en una educación de calidad para todos los niños y jóvenes en edad de asistir a primaria o secundaria. Todos, menos don Jaime Morales, sabemos eso.
Pero aunque todos lo sabemos y estamos ya prácticamente en campaña electoral, ningún candidato a la Presidencia tiene un plan serio para enfrentar este problema. Es más, el gobierno actual, que tanto habla de solidaridad social en realidad ha reducido anualmente la inversión en educación por estudiante y este año apenas llegamos a 600 córdobas por cada muchacho. Y aunque este gobierno es muy bueno para la propaganda, en realidad la tasa de matrícula se ha mantenido estancada en 87 por ciento desde el 2006, cuando dejó la Presidencia Enrique Bolaños.
Pero eso no detiene la propaganda estatal que asegura que a pesar de ese estancamiento a partir de este año la matrícula dará un “salto” de siete por ciento y que para el 2014 la tasa será del 97 por ciento. ¡Fantasías!
Pero ¿qué puede hacer en realidad un país cuyo Presupuesto General es de 1,600 millones de dólares?, que para Educación dedica 5,000 millones de córdobas y que para tener apenas una leve incidencia debería subir ese presupuesto a 10,000 millones de córdobas (poco más de 440 millones de dólares o sea el 25 por ciento del Presupuesto General.
Pues si hubiera un candidato serio ya tendría sentado a expertos locales e internacionales para que preparen un plan serio e integral de educación. Y luego presentaría un plan de cómo obtener los fondos —digamos los 220 millones de dólares que faltan—.
Ese candidato demostraría tener un compromiso real con la Educación. Pero es cuestión de prioridades, de valentía y de ganas de trabajar, porque en este país la Presidencia debe significar trabajo duro no lujos y vedetismo.
La plata está. Solo en las universidades se desperdician más de 100 millones de dólares al año, cuando hay mecanismos mucho más inteligentes para financiar ese sector.
Pero además hay un Consejo Electoral carísimo, corrupto e ineficiente; demasiados diputados y mil y un gastos superfluos. Si nos concentramos en la Educación podemos hacer la diferencia, porque no es un problema genético Vicepresidente, es un problema de falta de prioridades y exceso de sinvergüenzadas.
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