BERLÍN/EFE
Alemania confirmó ayer la presencia de la letal variante de la bacteria “E.coli” en un paquete de semillas encontrado en la basura de una familia de la región de Bonn (oeste de Alemania), dos de cuyos miembros habían contraído la infección.
Los vegetales procedían de la granja ecológica del estado septentrional de Baja Sajonia (donde ayer murieron otras tres personas), señalada por el Instituto Robert Koch como “foco más probable” de esa infección, cuyas víctimas mortales sumaron ayer 32, y el cómputo de afectados se sitúa en 2,800 pacientes ingresados en Alemania, de los cuales 722 desarrollaron el peligroso Síndrome Urémico Hemolítico (SUH).
Horas antes de darse a conocer estos primeros análisis positivos, el director del Instituto Robert Koch, Reinhard Burger, informó que se retiraba la recomendación de no consumir pepinos, lechugas y tomates crudos, puesto que todo apuntaba a las semillas procedentes de la mencionada explotación, en Bienenbuttel. La ministra alemana de Agricultura, Ilse Aigner, informó lo mismo ante los medios en el Parlamento.
Aigner y su colega de Sanidad, Daniel Bahr, expresaron su “alivio” por las informaciones del Robert Koch y opinaron que “lo peor ha pasado”, aunque advirtieron de que no se descartan más fallecimientos.
El primer caso de un infectado por esa variante letal se detectó el 1 de mayo y unas semanas después se produjeron los ingresos masivos de afectados. Un día después de lanzarse la alerta general, las autoridades de Hamburgo concentraron las sospechas en los pepinos españoles, tras detectarse una partida potencialmente infectada con esa cepa.
La alarma sobre los productos españoles se levantó días después, pero persistió la recomendación de no consumir vegetales de cualquier procedencia, lo que derivó en daños multimillonarios en el sector agrícola de España, Alemania y otros países europeos.
A esa alerta general sobre las hortalizas siguió la lanzada sobre las semillas germinadas de la granja de Baja Sajonia como probable foco de la infección.
El silencio de la canciller Angela Merkel, que se había pronunciado a través de sus portavoces, la incertidumbre en el consumidor y los multimillonarios daños en el sector agrícola, han sido los principales argumentos en las críticas a la gestión de esta situación.
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