Cables combinados
Marcello no sabe por qué lo hace, pero lo hace. De niño lo miraba como un juego, pero ahora, con 16 años, está consciente de que es una enfermedad. Él está en primer año en la universidad. Es de clase media y dice que es algo que no puede controlar. Marcello es de origen mexicano y es cleptómano.
La cleptomanía es un trastorno del control de impulsos que lleva al robo compulsivo de objetos, sin importar su valor. La persona que padece dicho trastorno recibe el nombre de cleptómano, según Wikipedia. Además, parece afectar más a las mujeres que a los hombres, y principalmente en la etapa adolescente.
El cleptómano, a diferencia del ladrón, roba por necesidad de satisfacer un desorden mental, mientras que el último roba por diversión, o necesidad de satisfacer un deseo material, económico o social llegando incluso al profesionalismo.
Un ladrón puede pasar horas, días e incluso años planeando un gran golpe, mientras el cleptómano obedece generalmente a un impulso relativo dependiendo del lugar y tiempo en que se encuentre.
Los cleptómanos con frecuencia presentan otros trastornos asociados, tales como bipolaridad, anorexia nerviosa, bulimia, ansiedad generalizada, etc. El tratamiento de este trastorno es difícil, principalmente porque la mayoría de las personas que lo padecen, no buscan ayuda hasta ser capturadas.
¿ Qué hago? Esa es la pregunta frecuente de Marcello, quien reconoce que sufre de esta enfermedad. Expertos consideran que lo primero es reconocer que se tiene el problema. Después de ello, es fundamental acudir al psicólogo, quien será el encargado de determinar qué es lo que necesitás como tratamiento.
Un sitio en Internet cita “que este trastorno puede durar en la persona durante años. Dentro del grupo de los cleptómanos existen tres tipos: esporádico, en el que se dan episodios breves de cleptomanía y posteriormente largos períodos de remisión; otro tipo es el episódico, en el que se dan períodos prolongados de robos y cortos períodos de remisión; y el tercer tipo es el crónico, que se caracteriza por un grado de fluctuación”.
Por otro lado, la mayoría de todos los trastornos son hereditarios y se desarrollan con el estilo de vida. Por lo anterior es que los especialistas en este tema, psicólogos y psiquiatras, recomiendan las terapias de grupo o individual, ya que al estar en una sesión de este tipo ayuda a una víctima a ver lo que él está haciendo. Las fuentes dicen que los cleptómano están, a veces, avergonzados de robar.

Los padres de cleptómanos difícilmente toman conciencia de la situación de sus hijos, ya que este trastorno no es evidente, hasta que el joven es detenido por robo. Es muy importante que se distinga entre delincuente y cleptómano, y que se trate al paciente de esta afección como se trata a cualquier enfermo, publica el sitio web mihogaronline.com.
Por lo general, los padres no sospechan que su hijo sea cleptómano, por la razón de que estos enfermos no buscan ayuda. Por otra parte, es muy difícil detectar esta compulsión, pues los objetos que hurtan carecen de valor y fácilmente pueden pasar inadvertidos o como regalos inocentes.
Al diagnosticarse este trastorno en un hijo es fundamental que cuente con el apoyo de los padres, pues no es un criminal, sino alguien que tiene un desequilibrio psicológico, y que seguramente es reflejo de otra problemática, la cual puede ser causada por una mala relación con los padres o la incomprensión de estos.
Por lo tanto, al igual que cualquier joven con trastornos psicológicos, el adolescente o niño cleptómano, merece la comprensión, apoyo y cariño, que necesita para su recuperación.
Marcello ya está en manos del psicólogo y su impulso casi incontrolable de robar, lo cual produce una gran satisfacción, está desapareciendo poco a poco.
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