Además de hacer mayores esfuerzos por evitar altos niveles de contaminación que podrían afectar la potabilidad del agua del lago Cocibolca, igualmente importante es sanear a Ometepe de pequeños grupitos delincuenciales que se están formando en algunos puntos de esta isla para cometer fechorías contra nacionales y extranjeros.
No es la primera vez que escucho que a algunas “chelitas” (ciudadanas extranjeras) las han asaltado o intentado asaltar, peor aún, que las han pretendido violar. Estas ya son palabras mayores y no solo los alcaldes y la Policía de Rivas deben estar preocupados, sino el mismo Gobierno central porque Ometepe es uno de los lugares turísticos con mucha proyección internacional.
Hay varios aspectos que hacen creer que si no se pone mano dura en este asunto, Ometepe pronto dejará de ser el Oasis de Paz para convertirse en un lugar con cierto nivel de peligrosidad.
Varios pobladores nativos dicen que en Altagracia y Moyogalpa hay algunos lugareños que venden drogas y no están en la cárcel. Además, señalan a algunos extranjeros —que ya se han asentado en Ometepe— de fomentar la vagancia y el consumo de droga en sectores aledaños a las comunidades de Santa Cruz y Balgüe, en el volcán Maderas. Igualmente el patrullaje y control policial dejan mucho que desear, pues saben de qué se habla en la isla y las cosas siguen ocurriendo.
Asimismo, hay gente que llega a vivir a la isla con ciertas características que generan especulación sobre las razones de por qué están allá, sin embargo, no se conoce que la Policía investigue antecedentes de esos nuevos habitantes para saber quién llega a radicar a una zona que ha sido históricamente libre de delincuencia.
En la isla de Ometepe debería haber un riguroso control bien coordinado entre la Fuerza Naval, la Policía, la Dirección de Migración y Extranjería (DME), las alcaldías y los organismos locales, que permitan conocer qué tipo de persona llega a asentarse a este Oasis de Paz.
Es más, Migración y Extranjería y la Policía deberían dar seguimiento a personas extranjeras de quienes los locales reportan dudoso comportamiento en la isla, y verificar si están cercanamente implicados en asuntos que riñen con la ley. Si es así, procesarlos y/o deportarlos como ocurre en otros países, pero hay que sanear a Ometepe, todavía es fácil.
Santa Cruz y Balgüe son víctimas de sujetos que se organizan para ejecutar robos a pequeños negocios, viviendas particulares y transeúntes locales o extranjeros. Igualmente, en Moyogalpa ya se han registrado casos de expendio de droga, cuyos implicados han sido procesados. Repito. La Policía, la Fuerza Naval y la DME deben ser implacables en el combate del delito. No se debe permitir que Ometepe se arruine.
Desde julio de 2008 las autoridades de Ometepe tienen en su poder un estudio sobre un Plan de Seguridad Ciudadana, pero parece que lo siguen guardando. Señores del Gobierno central enfilen sus baterías hacia esta zona del país para evitar serios problemas que serían causados por la inseguridad ciudadana.
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