Por Erica Werner
JOPLIN, Misurí, EE.UU./AP
Cara a cara con las legiones de desamparados y afligidos, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, recorrió este domingo el paisaje apocalíptico dejado por un violento tornado en Misuri, consoló a la comunidad y prometió que el gobierno ayudará en la reconstrucción.
«Esta tragedia no es sólo de ustedes. Es una tragedia nacional, y eso quiere decir que habrá una respuesta nacional», dijo Obama.
El avión presidencial sobrevoló un vasto territorio de terrenos baldíos, cubiertos por escombros de casas y árboles derribados, cuando se acercaba a Joplin. El gobernador de Misuri, Jay Nixon, y otros funcionarios le recibieron en la pista antes de proseguir a su primera visita: un recorrido por un barrio destruido. Un servicio religioso conmemorativo recalcó el ambiente de duelo una semana después del desastre.
La caravana de vehículos de Obama llegó a un vecindario en el que árboles derribados partieron casas, los tejados fueron arrancados de cuajo, los automóviles estaban en ruinas y había pedazos de madera regados por todas partes. No vio nada completo, sino más bien pequeñas imágenes domésticas: una habitación que aún tenía un televisor, un sillón en medio de escombros, una lavadora junto a una casa demolida. Había banderas estadounidenses aquí y allá en medio del caos.
«Lamento sus pérdidas», le dijo Obama a una mujer angustiada, abrazándola en dos ocasiones mientras hablaban. Otra mujer le dijo que su tío vivía más adelante en la misma calle. El sobrevivió, pero su casa no.
«Dile a tu tío que estamos orando por él», dijo el presidente.
