Mi ‘mimi’ y yo

Y es que, tener la dicha de convivir con tu abuelita o como muchos las llaman “mimi” no tiene comparación. Son como una segunda madre, que en todo momento nos brindan su más sincero amor.

Geraldinne González  
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En la vida el amor de una madre no tiene comparación, pues desde el momento en que somos concebidos empiezan a querernos y protegernos hasta con su propia vida de ser necesario. Sin embargo, hay otros seres muy especiales que, en algunos casos, hacen el rol de nuestras madres: las adoradas abuelitas.

Y es que, tener la dicha de convivir con tu abuelita o como muchos las llaman “mimi” no tiene comparación. Son como una segunda madre, que en todo momento nos brindan su más sincero amor.   
En ocasión del Día de las Madres, tres chavalas nos cuentan cómo es su relación con ese ángel que tienen en su vida, sus abuelitas.

SEGUNDA MADRE

Para Janis Pacheco, de 21 años, su abuelita Delia Vega, de 80 años, es como su segunda mamá, pues desde que Janis tenía tan solo 3 meses de vida su abuelita la ha criado como si fuese otra más de sus hijos, pues la mamá tenía que trabajar.

Desde que era una niña, Janis ha tenido muy buena relación con su abuela, quien siempre la ha mimado. “Yo soy muy cariñosa y alcahueta con ella, y siento que la he hecho feliz”, comenta Delia.

Janis afirma que su abuelita es su ejemplo a seguir. “Para mí, ella representa todo lo que yo quiero ser, quisiera llegar a su edad con la fortaleza que tiene”, afirma Pacheco, estudiante de Administración en la Unicit.

Ambas se sienten dichosas de tenerse una a la otra, y para Delia, Janis, quien es su primera nieta, representa todo en su vida.

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COMO UNA AMIGA

“Con mi abuelita tengo una relación muy linda, las dos somos muy coquetas, nos queremos mucho”, así define Connie Romero, de 15 años, la relación con su abuelita Dora Romero, de 90 años.

A pesar de no haber vivido toda la vida con su abuelita, quien antes vivía en Estados Unidos, Connie ha sido muy apegada a ella. “En una ocasión ella estuvo bastante tiempo en Nicaragua y se quedó en mi casa, en San Marcos. Cuando se fue lloré mucho por ella”, afirma esta chica estudiante de cuarto año de secundaria.

Doña Dora asegura que Connie es la nieta más querida de los 19 nietos que tiene, pues muchos aseguran que es la nieta que más se parece a ella.

Connie y Dora, más que nieta y abuela, son como dos amigas. “Siempre que vengo a la casa ella me cocina, vemos telenovelas, nos pintamos las uñas y platicamos de todo”, relata Connie mientras abraza cariñosamente a su abuelita, quien le recuerda mucho a su papá.

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TODA UNA VIDA

Con tan solo 4 meses de vida, Esther Vargas llegó a Nicaragua y desde entonces ha vivido con su abuelita, Mercedes Gutiérrez, de 77 años.

Hoy, a sus 17 años, Esther considera que más que su abuela, es su amiga. “Ella es mi mejor amiga. Cuando tengo alguna duda siempre le pregunto y ella me aconseja y me ayuda a tomar decisiones”, afirma Esther.

Esta chavala considera que su abuelita es su primera madre, pues es a quien desde pequeña ha llamado mamá. “Nunca le dije mamá a mi verdadera madre, siempre la llamo por su nombre, pero a mi abuelita sí le digo mamá”, comenta.

Desde que Esther llegó a su vida, Mercedes la ha cuidado con ese amor que solo una madre sabe dar, y según nos dijo esta chica, estudiante de primer año de Psicología en la UCA, lo mejor de su abuela es que la comprende y aconseja en todo.

Segunda madre  
Para Janis Pacheco, de 21 años, su abuelita Delia Vega, de 80 años, es como su segunda mamá, pues desde que Janis tenía tan solo 3 meses de vida su abuelita la ha criado como si fuese otra más de sus hijos, pues la mamá tenía que trabajar.
Desde que era una niña, Janis ha tenido muy buena relación con su abuela, quien siempre la ha mimado. “Yo soy muy cariñosa y alcahueta con ella, y siento que la he hecho feliz”, comenta Delia.   
Janis afirma que su abuelita es su ejemplo a seguir. “Para mí, ella  representa todo lo que yo quiero ser, quisiera llegar a su edad con la fortaleza que tiene”, afirma Pacheco, estudiante de Administración en la Unicit.  
Ambas se sienten dichosas de tenerse una a la otra, y para Delia, Janis, quien es su primera nieta, representa todo en su vida.
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