Por Auxiliadora Rosales
Esperar un hijo es uno de los períodos más importantes y emocionante por el que atraviesa la mujer, pero a veces se hace difícil disfrutar plenamente de ese período por los malestares propios del embarazo.
La mujer cuenta con tres pilares fundamentales para vivir un embarazo saludable y relajado: un descanso adecuado, ejercicios y alimentación balanceada, a criterio de la doctora Vilma Noelia Martínez Castro, ginecoobstetra del Hospital Privado Salud Integral.
Explica que casi todas las mujeres embarazadas sufren de trastornos de sueño en el tercer trimestre de gestación. Esta manifestación va desde insomnio, dificultad para encontrar una buena posición y hasta la incapacidad de obtener un buen descanso.
A estas señales se le suman los constantes movimientos del feto y el incremento del volumen abdominal, que limita las posturas para descansar plácidamente.
BUSQUE UNA POSTURA
Algunas posturas resultan más molestas y riesgosas para la madre y para el bebé, el dormir boca arriba cuando el embarazo está muy avanzado provoca que el útero se apoye en la columna, en los intestinos y en la vena cava inferior (vena que transporta toda la sangre de la mitad inferior del cuerpo hacia el corazón).
“Todo esto acarrea dolores en la cintura, digestiones muy lentas, mayor predisposición a las hemorroides y caída en la presión arterial con molestias respiratorias, taquicardia o palpitaciones”, precisa la ginecoobstetra.
Si su costumbre es dormir boca abajo o boca arriba, es conveniente que trate de cambiar rigurosamente de rutina, haciéndolo hacia alguno de los dos lados.
Una de las posiciones más recomendadas es descansar sobre el costado. Debido a que favorece la llegada de sangre a la placenta, aportando mayores cantidades de oxígeno y nutrientes para el bebé y ayuda a reducir la hinchazón en los pies de la madre.
SUEÑO REPARADOR
Durante el embarazo ocurren cambios en el ciclo del sueño. Los primeros meses del embarazo las mujeres mientras duermen tienen períodos más cortos de la fase de sueño profundo.
Durante los meses siguientes las “futuras mamás” comienzan a dormir menos y tienen interrupciones del sueño varias veces durante cada noche.
Se puede utilizar música instrumental que ayude a la relajación y bienestar de la madre y el bebé.
