Querida Nicaragua: Nunca en los los gobiernos de los 16 años democráticos, es decir del 90 al 2006, hubo ninguna presión para ningún comerciante ni industrial ni mucho menos para los medios de comunicación en la Dirección General de Aduanas. Ni en el gobierno de doña Violeta, ni en el del doctor Alemán, ni en el del ingeniero Bolaños, se supo nunca de ningún ahogamiento a nadie al tramitar mercaderías en la Aduana.
Se producían, como suele suceder, atrasos por la necesaria burocracia existente en oficinas como estas, por los registros que hay que hacer en determinado género de mercaderías, o algunas tardanzas por funcionarios de segunda clase que no atienden con la debida cortesía, pero nunca lo que estamos viendo ahora y está siendo denunciado por los medios de comunicación, que somos los únicos defensores del pueblo.
De acuerdo con las noticias que tenemos mientras aquí los sectores no afectos al Gobierno o simplemente indiferentes están siendo llevados a la ruina económica por retrasos y trabas en las aduanas, los privilegiados del orteguismo aumentan sus ganancias escandalosamente. A un hombre honrado, que trabaja todos los días, le toma varios años construir una humilde casita, o quizás nunca llegue a construirla, sin embargo, a uno de tantos sinvergüenzas que hacen trampas en contubernio con los funcionarios corruptos de las aduanas y de otras instituciones, se les ve en pocos meses levantar opulentas mansiones que dejan asombrado al vecindario.
Somoza García, el dictador, en casos como este, solía decir a sus funcionarios: “cuando se coman la gallina robada, al menos escondan las plumas”.
Ahora ni las plumas esconden. Las mansiones están a la vista.
No hay la más mínima honestidad administrativa. ¿Y cómo puede tener honestidad alguien a quien nadie le enseñó a ser honesto?
Y la deshonestidad es contagiosa. Van surgiendo funcionarios ladrones como cosa natural. Hay chantajes, sobornos, coimas a granel.
Con este tipo de chantajes o retrasos a los opositores se les está mandando el mensaje: Portate bien o te ahogo, sé consecuente con el Gobierno o te trituro, no estés hablando tanto o te callo, no estés escribiendo tanto en los periódicos o te quito el papel y atraso los pedidos de tinta o de repuestos en la aduana. O te callas o te corto la publicidad del Gobierno. Y si seguís hablando te corto también la publicidad de la empresa privada, porque todo aquel que anuncie en tu medio va a tener problemas en la aduana o en la dirección de ingresos, o en la alcaldía o en cualquier parte. Mejor te conviene callarte. Cayetano es buen muchacho.
Pero nosotros no somos Cayetanos nosotros somos como Juan el Bautista que hablaba la verdad frente a Herodes aun arriesgándose a que le cortaran la cabeza. Se plantaba ante su balcón para gritarle . “Herodes No te es lícito vivir con la mujer de tu hermano”.
Y el pueblo nicaragüense no debe callar ni tener miedo de denunciar a tanto ladrón, a tanto estafador, a tanto funcionario corrupto. Es un derecho ciudadano el criticar las acciones de los gobiernos cuando estas son inmorales y perjudican la hacienda y el honor de la República.
Ayudemos a los medios de comunicación que tienen graves problemas de subsistencia. Somos los medios quienes investigamos y divulgamos las verdades, somos los defensores del pueblo. Todo acto de corrupción hay que denunciarlo, pues esa es la forma de propiciar un buen gobierno.
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